Animal Kinhood Animales salvajes Endangered
12 min de lectura 12 capítulos Live · Primorsky
Jeong · Leopardo de Amur AK · 09 N 43°06′ E 131°54′ Jeong Primorsky, RU PHOTO ©YP · 2025
Animal Kinhood · Animales salvajes Nº 09 / 19 Episodio · Jeong
Panthera pardus orientalis

Jeong.

Leopardo de Amur

Ciento treinta en dos mil veintitrés. Treinta en los setenta. La cámara trampa no miente.
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1972 · censo soviético 30 individuos maduros en libertad
2024 · cámaras trampa 130 recuento más reciente
Biografía · Bloque 01 de 03 Leopardo de Amur
Caps · I–II–III–IV

La historia.

I
CAP · 01 / 12

El zumbido antes del amanecer

Jeong, leopardo de Amur, saca el dron de la funda a las seis menos cuarto de la mañana. Menos veinticuatro grados. La batería ha pasado la noche dentro del saco de dormir porque si baja de cinco grados no arranca. Comprueba la carga tres veces seguidas, aunque la puso él mismo a cargar anoche. Lo hace siempre. Lo hará mañana.

El dron despega desde un claro en la pista forestal, a cuatro kilómetros de Barabash, y Jeong se queda de pie con el mando y la pantalla, el termo de café entre los pies, el casco de aviador bien calado y el borreguillo de la chaqueta subido hasta las orejas. El aire huele a resina de cedro y a nieve que lleva días sin moverse. Los árboles no hacen ruido. Él tampoco.

En la pantalla térmica, tres ciervos sika cruzan un arroyo helado a setecientos metros al sureste. Un zorro se mueve por la ladera norte. Jeong anota las coordenadas en la libreta con un lápiz que tiene que calentar entre los dedos cada dos minutos para que no se rompa la punta. No usa el portátil en el campo. Los mapas a mano le dan una lectura que la pantalla no da — la distancia entre dos puntos pasa por los dedos y se queda.

Lleva tres años haciendo esto. Desde los dieciocho.

II
CAP · 02 / 12

Lo que quedó en una caja de cartón

Halmoni Soo-yeon guardaba las cosas del abuelo en el armario del pasillo de la casa de Barabash. El casco de aviador, las gafas, tres fotografías y un certificado de vuelo agrícola de la Unión Soviética con los bordes quemados por la humedad. El abuelo murió antes de que Jeong naciera. Pilotaba aviones ligeros para fumigar campos en el Lejano Oriente ruso. No fue a la guerra. Fue a un campo de trigo a doscientos metros de altitud y no volvió.

Jeong heredó el casco a los dieciséis, cuando la abuela murió. También la libreta de recetas manuscritas en coreano con anotaciones en ruso, y un tarro de kimchi que ya se había pasado. Lo tiró. Pero el olor le persigue todavía cada vez que abre un bote nuevo en la ventana de la cocina en octubre.

Lo del casco fue más lento. Al principio no se lo ponía. Lo dejó encima de la estantería del cuarto como una pieza de otro mundo. Un día de mucho frío cogió la chaqueta de aviador que se había comprado con su primer sueldo y, sin pensar mucho, agarró el casco del abuelo. Los compañeros del parque se rieron un poco al principio. Después dejaron de verlo como disfraz.

Ahora es él.

III
CAP · 03 / 12

La señora del colmado y el tigre del abuelo

Halmoni Soo-yeon era koryo-saram. La comunidad étnica coreana del Lejano Oriente ruso, descendientes de los deportados por Stalin en 1937. No hablaba de eso con frecuencia, pero cuando cocinaba hablaba en coreano. Le enseñó a Jeong a hacer kimchi antes de enseñarle a leer el cirílico. Le enseñó a caminar por el bosque sin hacer ruido, a cortar leña sin desperdiciar, a oler el viento antes de elegir sendero.

Una tarde de verano, cuando Jeong tenía siete años, caminaban por el bosque cerca de Barabash y la abuela se detuvo. Huellas frescas en la nieve. Leopardo. Grandes, hundidas, con los bordes todavía nítidos. Halmoni le hizo agacharse, oler la marca, seguir el rastro con los ojos hasta donde se perdía entre los abedules. «Él sabe que estamos aquí», le dijo. «Nosotros no sabemos dónde está. Eso es respeto.»

No vieron al animal. Pero Jeong no ha olvidado la sensación de saber que algo enorme, silencioso y más inteligente que tú está a quince metros mirándote.

En Barabash hay un colmado que regenta una señora que le fía el café cuando se queda sin efectivo. Le llama «chico del casco». No le pregunta por su vida. Él tampoco pregunta por la de ella. Tres mil habitantes, una gasolinera, la sede del parque nacional, y una calle principal donde todo el mundo sabe quién eres. A Jeong eso le resulta a la vez reconfortante y asfixiante (más lo segundo, aunque no lo admita).

IV
CAP · 04 / 12

Vladivostok, bloque de pisos, canal 4

Nació en Vladivostok, barrio de Vtoraya Rechka, tercer piso de un bloque soviético donde las paredes huelen a humedad incluso en verano. Su madre, Yuna, era enfermera de turno rotativo en el hospital municipal. Su padre, Dimitri, camionero de madera entre Khabarovsk y la frontera china. Se separaron cuando Jeong tenía cuatro años. Dimitri aparecía cada pocos meses con un juguete barato y una excusa nueva. No desapareció del todo. Pero tampoco estuvo.

Jeong se acostumbró al silencio del piso vacío. Cocinaba arroz con lo que hubiera. Hacía los deberes sin que nadie le preguntara. En el instituto era brillante en ciencias y geografía, invisible en todo lo demás. No tenía grupo. Tenía a Kolya, que vivía dos pisos arriba y compartía su interés por los drones baratos que empezaban a aparecer en el mercado chino de la ciudad.

A los catorce, Kolya y él subieron al tejado del bloque con una bolsa de piezas sueltas y un tutorial de YouTube en una pantalla rota. El dron voló ocho minutos antes de estrellarse contra una antena. Jeong se cortó la mano recogiendo los restos. La cicatriz sigue ahí, entre el pulgar y el índice de la mano derecha. Ocho minutos. Suficientes para saber que quería volar cosas.

Voiceline · cita canónica del personaje Jeong · Leopardo de Amur
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Mi rosetón es tan único como una huella dactilar. AK · 09 · Jeong · Primorsky 2025 Cada piel es un nombre distinto. Voiceline · Panthera pardus orientalis Pueden contarnos sin capturarnos. AK · 09 · Jeong · Primorsky 2025 Mi rosetón es tan único como una huella dactilar. AK · 09 · Jeong · Primorsky 2025 Cada piel es un nombre distinto. Voiceline · Panthera pardus orientalis Pueden contarnos sin capturarnos. AK · 09 · Jeong · Primorsky 2025
§ 04 · Objetos Ediciones abiertas · cotidianos
10 piezas · Impresión bajo demanda

Lleva a Jeong a casa.

Biografía · Bloque 02 de 03 Raíces
Caps · V–VI–VII–VIII

Las raíces.

V
CAP · 05 / 12

El trayecto de los viernes

A los quince, la abuela enfermó. Yuna no podía ir a Barabash entre semana por los turnos. Jeong empezó a tomar el autobús solo los viernes por la tarde. Tres horas de carretera, asiento pegado a la ventanilla, mochila con medicinas y comida. Llegaba de noche. Cocinaba. Arreglaba lo que se hubiera roto. La abuela le hablaba en coreano desde la cama. Los sábados caminaban juntos si ella podía. Los domingos, autobús de vuelta a Vladivostok, deberes en el trayecto, silencio en el piso.

Ese trayecto duró un año y medio. Ciento cuatro viernes, más o menos.

Halmoni murió cuando Jeong tenía dieciséis. El funeral fue pequeño, en Slavyanka. Jeong le sujetaba la mano cuando se fue. No lloró delante de nadie. Volvió con la libreta de recetas, el casco del abuelo y una forma de duelo que todavía no ha terminado de procesar — y lo sabe, aunque no lo diga.

VI
CAP · 06 / 12

Fantasma

Así le llaman los guardabosques veteranos del Parque Nacional Tierra del Leopardo. Fantasma. Porque aparece y desaparece sin avisar. Porque camina sin hacer ruido. Porque la gente se sobresalta cuando se gira y se da cuenta de que lleva cinco minutos sentado en la mesa de al lado.

No es un apodo que él eligiera.

Los pueblos Udege y Nanai llamaban al leopardo de Amur «fantasma del bosque». No lo temían por agresivo — nunca ha habido ataques documentados a humanos. Lo temían por invisible.

Jeong se mueve igual. En las reuniones con el equipo de WCS Russia, puede estar veinte minutos callado mientras todos opinan. Después señala un punto en el mapa que nadie había considerado. Tiene razón. Casi siempre.

Los investigadores con doctorado usan software de reconocimiento para identificar leopardos por sus rosetas. Jeong usa los ojos y una libreta donde dibuja los patrones a mano. Cada leopardo tiene un patrón de manchas único, como huellas dactilares. Les pone nombres internos que no comparte con nadie: Leo-17, Leo-23, Leo-41. Cuando un investigador nuevo confunde un individuo con otro, Jeong no dice nada.

La decepción se nota de todas formas.

VII
CAP · 07 / 12

La trampa

El primer invierno de trabajo. Diecinueve años. Zona norte del parque, patrulla de campo rutinaria, segundo mes en el puesto. Un lazo de acero oculto en un sendero de fauna, puesto por cazadores que cruzan desde el lado chino de la frontera. Sangre fresca en el metal.

Jeong desmontó la trampa con las manos. Temblaban, pero no de frío. Documentó con fotos y coordenadas GPS. Informó al equipo. Participó en la operación de vigilancia posterior. No atraparon a los furtivos esa vez.

La rabia se quedó. No gritó, no rompió nada, no se la contó a nadie. Pero a partir de ese día empezó a diseñar rutas de vuelo de dron específicas para cubrir las zonas más vulnerables a la caza furtiva. El equipo de WCS adoptó sus rutas como protocolo estándar. Nadie le dio crédito oficial. Los guardabosques veteranos sabían de quién eran.

VIII
CAP · 08 / 12

Ciento treinta

Esa es la cifra. Ciento treinta leopardos de Amur en libertad, según el último censo de 2024. Hace diecisiete años eran diecinueve. En todo el planeta. Diecinueve animales de una especie que lleva cientos de miles de años en estos bosques.

El Parque Nacional Tierra del Leopardo se creó en 2012 y protege el setenta y dos por ciento del hábitat viable de la especie en territorio ruso. Jeong trabaja para el programa de monitorización de WCS Russia desde los dieciocho. Vuela drones térmicos y fotográficos para rastrear fauna, detectar trampas y mapear corredores ecológicos. El leopardo de Amur tiene el pelaje más largo de todos los leopardos — hasta siete centímetros en invierno — y puede saltar seis metros horizontales. Pero su verdadera arma es la paciencia. Puede esperar horas inmóvil antes de cazar.

Jeong tiene fotos de los censos antiguos pegadas en la pared de su cuarto. Diecinueve leopardos. Le recuerdan por qué está ahí.

Biografía · Bloque 03 de 03 Oficio
Caps · IX–X–XI–XII

El presente.

IX
CAP · 09 / 12

Leo-17

En primavera del año pasado, una cámara trampa capturó a un macho joven que Jeong no tenía en su registro. Rosetas del hombro y el flanco izquierdo: patrón nuevo. Un dispersor — un leopardo juvenil estableciendo territorio propio por primera vez.

Jeong lo llamó Leo-17. Cruzó datos con los censos anteriores. Siguió sus movimientos durante meses a través del dron y las cámaras. Leo-17 se asentó en una zona que no estaba cubierta por la red de monitorización. Jeong propuso ampliar la cobertura. Se aprobó.

Identificar un animal individualmente cambia algo. Ya no es «un leopardo». Es alguien. Tiene un patrón que reconoces, una ruta que predices, costumbres que aprendes a leer. La conservación abstracta — salvar la especie, proteger el ecosistema, mantener la biodiversidad — se convierte en responsabilidad concreta. Ese animal, ese arroyo, esa ladera donde duerme al atardecer.

X
CAP · 10 / 12

La ventana abierta

El piso de Barabash tiene dos habitaciones, cocina, baño y una calefacción central que funciona cuando quiere. Jeong lo comparte con Andrei, técnico del parque, treinta y cinco años, ex-militar, callado. Conviven en silencio funcional. Se turnan para cocinar. No son amigos — son dos personas que se respetan y no se estorban.

Jeong duerme con la ventana abierta incluso en invierno. Cortinas opacas gruesas, penumbra total, el sonido del viento y la estufa de leña. En la cocina hay tarros de kimchi fermentando en la ventana. En la mesa de trabajo, un dron desmontado, un soldador, un multímetro y mapas topográficos pegados en la pared con cinta adhesiva. El casco del abuelo cuelga del perchero junto a la puerta. Las gafas dentro, siempre.

No tiene música puesta casi nunca. A veces, de madrugada, enciende una radio vieja que pilla dos emisoras rusas y una coreana que se oye mal. Come pelmeni, arroz con conservas, solyanka del comedor del parque, pan negro. Y café. Café negro en cantidades que asustan. El termo va siempre en la mochila. Primer sorbo del día: cinco y media de la mañana, de pie junto a la ventana abierta, mirando la oscuridad.

Funciona mejor en frío. En verano — julio en Barabash, veinticinco grados y humedad de bosque — se vuelve lento, duerme mal, necesita agua fría en las muñecas para pensar con claridad. El calor le agota. Es el leopardo que lleva un pelaje pensado para menos treinta.

XI
CAP · 11 / 12

Lo que no dice

No dice que la soledad empieza a pesar de un modo que no esperaba. No quiere pareja ahora, no es eso. Pero echa de menos una presencia que no pida nada a cambio. Lo que la abuela era.

No dice que tiene miedo de acabar como su padre. Presente a ratos. Ausente en lo que importa.

No dice que cada vez que ve un email institucional sobre recortes de presupuesto, le tiembla algo dentro. Porque si el programa se cierra, los drones se guardan, las rutas se pierden y los leopardos vuelven a estar solos. Y Jeong vuelve a ser un chaval de Vladivostok con un casco viejo y una mano que le tiembla.

Cuida como aprendió a cuidar: sin palabras. Deja la estufa encendida para Andrei cuando llega tarde. Trae sopa a la compañera de equipo que tiene fiebre, la deja en la puerta y se va. Lleva los cumpleaños del equipo anotados en una libreta, aunque no felicita a nadie en voz alta — simplemente aparece una bolsa de pirozhki calientes en el puesto del cumpleañero.

Si alguien intenta cuidarle a él, rechaza la primera oferta. Si insisten sin presionar, acepta.

XII
CAP · 12 / 12

El corredor

Su obsesión técnica es el corredor ecológico transfronterizo. Una franja de bosque viable que conecte la población de leopardos del lado ruso con la del lado chino. Los datos que recoge desde el dron cada día contribuyen a ese mapa. Es un proyecto que tardará años. Puede que décadas.

Jeong no tiene prisa.

En la loma a tres kilómetros al noreste de Barabash, donde sube cuando necesita pensar, se sienta en una roca con el termo y mira el valle durante una hora. Baja más tranquilo de lo que subió.

Tiene un amigo a distancia. [Benjamin](/es/animal-kinhood/benjamin/), lobo ártico, técnico de estaciones meteorológicas en Iqaluit, Canadá. Se conocieron en un foro de monitorización ambiental. Diez mil kilómetros. Mensajes cada dos semanas. Datos meteorológicos, fotos de campo, quejas sobre presupuestos. Nunca se han visto en persona. Benjamin manda audios largos. Jeong responde con tres frases.

A veces, cuando el frío baja de menos treinta y el dron ha aguantado toda la mañana y el café todavía está caliente en el termo, Jeong piensa en lo que dijo la abuela junto a las huellas en la nieve. «Eso es respeto.» Él no busca ver al leopardo. Busca saber que sigue ahí.

Algún día, quizá, irá a Corea del Sur y verá los sitios de donde vinieron sus bisabuelos. Lo piensa a veces, de madrugada, con la radio mal sintonizada y el kimchi fermentando en la ventana. No lo dice en voz alta. Por si acaso.

> **Cita canónica:** Mi rosetón es tan único como una huella dactilar. Por eso pueden contarnos sin capturarnos: cada piel es un nombre distinto.

§ 06 · Almas conectadas 02 vínculos canónicos
Animal Kinhood

Almas conectadas.

§ 07 · Ficha de especie Panthera pardus orientalis
Felidae · Carnivora

Sobre el leopardo de amur.

Hábitat
Bosques templados de hoja caduca y mixtos del extremo oriente ruso (Primorsky Krai) y el noreste de China; el Parque Nacional Tierra del Leopardo concentra el grueso de la población salvaje.
Dieta
Caza principalmente ciervo sika y ciervo corzo como presa principal, completada con jabalí, tejón y liebre; caza en solitario de noche.
Longevidad
10-15 años en libertad / hasta 21 años en cautividad.
Peso
Machos entre 32 y 48 kg y hembras entre 25 y 43 kg; longitud cabeza-cuerpo de 107-136 cm.
Adaptación
Posee un pelaje invernal de hasta 7,5 cm de longitud — el más largo de todos los leopardos — que le proporciona aislamiento térmico en temperaturas de hasta -30 °C.
Récord
El análisis fotográfico mediante cámaras trampa en el Parque Nacional Tierra del Leopardo (Rusia, 2023) identificó hasta 130 individuos maduros, la cifra más alta desde que comenzaron los censos, frente a los menos de 30 que sobrevivían en la década de 1970.

Amenazas principales

  1. Caza furtiva para obtener su pelaje y uso en medicina tradicional.
  2. Pérdida y fragmentación del hábitat por incendios forestales, explotación maderera e infraestructuras.
  3. Reducción de presas por caza ilegal excesiva de ciervo y jabalí en zonas de amortiguación.
  4. Consanguinidad y baja diversidad genética derivadas del pequeño tamaño poblacional.
  5. Desarrollo de infraestructuras viarias y ferroviarias que fragmentan corredores de dispersión.
En 1972 la población se estimaba en menos de 30 individuos; la creación del Parque Nacional Tierra del Leopardo en 2012650.000 acres— impulsó una recuperación sostenida que triplicó el número de adultos censados en poco más de una década.

¿Sabías que…?

01

Es el único leopardo del planeta adaptado a climas de nieve y hielo: vive en Siberia y soporta -30 °C gracias a un pelaje invernal de hasta 7,5 cm. Desde menos de 30 individuos en los años setenta, la población ha escalado a unos 130 hoy, el mayor recuento en décadas.

02

El patrón de rosetas del pelaje es individual e irrepetible: los investigadores identifican a cada animal por sus manchas del mismo modo que la policía usa huellas dactilares. Este método no invasivo ha permitido censar la población sin capturar ni manipular a los animales.

03

A pesar de su masa corporal, el leopardo de Amur puede alcanzar los 58 km/h en carrera corta, lo que le convierte en uno de los felinos más veloces de su peso. Caza de noche, arrastra las presas colina arriba para alejarlas de lobos y jabalíes carroñeros.

04

El territorio de un macho adulto puede superar los 200 km² y solaparse con el de varias hembras, cuyo territorio rara vez supera los 100 km². Este solapamiento es tolerado entre sexos pero no entre machos rivales.

05

La pequeña población salvaje lleva décadas reproduciéndose con un acervo genético muy reducido; los estudios moleculares han documentado niveles de consanguinidad comparables a los de poblaciones insulares. Los programas de cría en cautividad con más de 200 ejemplares en 88 instituciones funcionan como reserva genética de seguridad.

06

El leopardo de Amur comparte rango con el tigre siberiano, con quien compite por presas y territorio. Los estudios de telemetría muestran que, donde coexisten, los leopardos ajustan su actividad hacia zonas más abruptas que los tigres prefieren evitar.

§ 08 · Conservación tres programas · verificados
Leopardo de Amur

Ayuda a proteger esta especie.

Cada compra contribuye, pero la donación directa hace más. Tres ONGs con programas específicos verificados para esta especie.

Nº 01 / 03

WWF.

World Wide Fund for Nature

Organización líder en la protección del leopardo de Amur: financia patrullas antibraconaje en todo el hábitat ruso, impulsó la creación del Parque Nacional Tierra del Leopardo en 2012.

Donar a WWF
Nº 02 / 03

WCA.

WildCats Conservation Alliance

Alianza especializada en felinos salvajes que financia directamente proyectos de monitorización, cámaras trampa y formación de guardabosques locales en el área del leopardo de Amur.

Donar a WCA
Nº 03 / 03

IFAW.

International Fund for Animal Welfare

Trabaja en la protección del leopardo de Amur mediante campañas contra el tráfico ilegal de pieles y partes de felinos.

Donar a IFAW
Animal Kinhood · 19 personajes

Diecinueve nombres. Diecinueve historias. Diecinueve personalidades. Un mismo proyecto.

Catálogo completo · Drop 01 — Q3 2026 Explorar Animal Kinhood