El que aprendió a mirar sin tocar
Este print recoge lo que se ve: un leopardo de rosetas nítidas, el casco de aviador con las gafas encima y el cuello alto del jersey azul aciano asomando. Lo creé de frente y con el fondo limpio: en una pared no necesita nada alrededor. De niño, en el bosque de Barabash, su abuela lo paró ante unas huellas frescas de leopardo en la nieve y le hizo seguir el rastro con los ojos hasta que se perdía entre los abedules. No vieron al animal. De aquella tarde le quedó lo que ahora es su cara: mirar sin necesidad de tocar.







