Animal Kinhood Animales salvajes En peligro crítico
12 min de lectura 9 capítulos Live · Xochimilco
Ikal, Axolote — retrato de Animal Kinhood por Yago Partal AK · 14 N 19°18′ W 99°06′ Ikal Xochimilco, MX PHOTO ©YP · 2026
Animal Kinhood · Animales salvajes Nº 14 / 25 Episodio · Ikal
Ambystoma mexicanum

Ikal.

Axolote

Trabajar la chinampa es cuidar el agua donde vive el último ajolote.
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1998 · Xochimilco · ind/km² 6000 individuos maduros en libertad
2014 · último censo público 36 recuento más reciente
Biografía · Bloque 01 de 03 Axolote
Caps · I–II–III

La historia.

I
CAP · 01 / 09

La tortilla todavía en el comal

Tlanextli murió cuando Ikal tenía veinte años. La encontró él, al volver del canal a media mañana, con la tortilla todavía en el comal y el comal todavía caliente. La abuela lo había criado desde los cuatro, cuando el padre se fue a Monterrey detrás de un trabajo de fábrica, mandó una carta a los tres meses y ninguna después. Ella le enseñó a leer el agua antes que a leer un libro, y los nombres de las plantas en náhuatl. Con ella se fueron unos cuantos de esos nombres, los que él tenía anotados a medias.

Pasó dos meses sin hablar con casi nadie, haciendo lo mínimo. Lo que lo sacó no fue una idea ni un consejo: fue un canal. Uno de los laterales estaba lleno de basura, y se puso a limpiarlo sin pensarlo mucho, hasta que vio las raíces de los ahuejotes sanas debajo del lodo. Se acuerda de haberlo pensado, con las manos moradas de frío: si esto sigue vivo, yo también.

No cambió casi nada de la casa. La foto de Tlanextli con las manos llenas de tierra sigue sobre la estufa. Es lo primero que se ve al entrar en la cocina, y él lo prefiere así.

II
CAP · 02 / 09

El primero que soltó al canal

A los veintidós, Sofía le pidió que fuera él quien soltara al primero. Era un axolote criado a mano en el laboratorio, uno de los suyos, y el canal donde iba a devolverlo era uno que Ikal había ayudado a limpiar durante meses. Metió las dos manos en el recipiente, lo acercó al agua y lo dejó ir. El animal se hundió entre las raíces y desapareció en un segundo, como si nunca hubiera estado en otra parte.

A Ikal se le erizaron las branquias tanto que Sofía se rió. No lo pudo evitar; le pasa cuando algo lo emociona, y de adolescente intentó aprender a controlarlas y no pudo. Esa noche, en el cuaderno, después de copiar los nombres de plantas que le quedaban de la abuela, escribió otra cosa, tres palabras: uno más que vuelve.

Ayudó a soltar dieciocho aquel año. Solo uno sigue vivo, más oscuro que los demás; lo ha visto dos veces desde entonces, siempre en el mismo recodo, y las dos veces se quedó un rato largo mirando sin acercarse. No se lo contó a nadie. Anotó la coordenada en el teléfono y volvió a lo suyo, que era regar.

III
CAP · 03 / 09

Tres semanas sin oír el agua

Una vez lo intentó. A los diecinueve, un compadre le consiguió trabajo en un taller de motos fuera del valle. El trabajo era de verdad, el sueldo era de verdad, el colchón era bueno. Lo que falló fue el cuerpo. No pudo dormir sin el ruido del agua entrando por los canales; se acostaba y le faltaba algo debajo del oído, un sonido que llevaba oyendo toda la vida sin saber que lo oía.

Aguantó tres semanas. Volvió más flaco, con la piel del brazo irritada, una mancha roja que se rascaba de noche y que tardó un mes en curarse. No lo habló con nadie ni le puso nombre a lo que le pasaba. Un amigo le ofreció otra cosa parecida un año después y él le contestó despacio: si me voy, ¿quién limpia el canal de atrás? Nadie. Pues por eso.

No volvió a intentar irse. A veces todavía fantasea con un sitio donde nadie sepa lo que es una chinampa, un lugar cualquiera, plano, sin agua que vigilar. Lo piensa un rato y se le pasa. Sabe que no cabría en ningún otro lado, y hace tiempo que dejó de pelearse con eso.

Voiceline · cita canónica del personaje Ikal · Axolote
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§ 04 · Objetos Ediciones abiertas · cotidianos
10 piezas · Impresión bajo demanda

Lleva a Ikal a casa.

Biografía · Bloque 02 de 03 Raíces
Caps · IV–V–VI

Las raíces.

IV
CAP · 04 / 09

El que se quedó en el agua

La primera vez fue a los siete años. Estaba tumbado boca abajo en el borde de la chinampa de Tlanextli, con la cara casi tocando el agua, y vio moverse algo entre las raíces de un ahuejote: uno de los suyos, salvaje, pálido, quieto y de pronto rapidísimo. Se quedó una hora sin moverse. La abuela lo encontró así y, en lugar de llamarlo, se sentó a su lado sin decir nada.

Después le contó la historia de Xólotl, el que se convirtió en bicho de agua para que no lo sacrificaran y se quedó en el canal para siempre. Ikal la repite igual que se la contaron, sin explicarla. Mi abuela decía que los ajolotes eligieron quedarse, dice. Yo no sé si eligieron; a lo mejor es solo que uno no cabe en otra parte, güey.

De ahí le viene casi todo: los nombres de las plantas, atl para el agua, la costumbre de mirar el canal antes de tocarlo. La madre, Citlalli, ponía los domingos y la ternura impaciente de quien limpia casas seis días para descansar uno. Pero quien le enseñó a estar fue la abuela, con las manos metidas en el barro.

V
CAP · 05 / 09

No sumar nunca el total

Escribe de noche, cuando debería estar durmiendo. Empezó copiando en el cuaderno de la abuela los nombres en náhuatl que se le iban olvidando, para no perderlos del todo. Desde la noche del primero que soltó, apunta también otra cosa: los que ha visto volver al canal. Dos columnas en la misma libreta, los que se apagan y los que regresan. No se lo enseña a nadie.

Los cuenta con una linterna pequeña, sentado en el muelle con los pies dentro del agua fría. Anota la coordenada, la fecha, a veces la hora. Lo que no hace nunca es sumar el total. Podría; le saldría un número, y más o menos sabe cuál sería. Prefiere no saberlo del todo. Contar de uno en uno deja sitio para la esperanza; el total lo convertiría en una cuenta pendiente, y esa cuenta no la quiere abrir.

Tiene otras manías calladas de la misma familia. Compra semillas que no necesita —calabaza, cempasúchil, quelite, más de las que va a sembrar— y las guarda en botes etiquetados en el estante, como quien acumula por si un año el canal ya no da para nada. Cuando algo lo pone nervioso, mastica un tallo de apio y revisa el nivel del agua tres veces.

VI
CAP · 06 / 09

La beca que está pensando

Sofía le ofreció una beca completa: dos años para terminar la prepa abierta y, si quiere, cuatro más para estudiar biología. Cubre la matrícula y una manutención pequeña. Lo que no cubre es la chinampa: si sube a clase dos días por semana, el canal de atrás no se riega, y no hay nadie más que lo riegue.

Dijo que lo iba a pensar. Y lo está pensando, de verdad, no de mentira, como le aclaró a Sofía tras un silencio largo. Le da vergüenza tener veintitrés años y sentarse en un salón con chavales de dieciséis. Le da más todavía que le pidan la credencial —la señora del colmado se la pide una y otra vez—, porque tiene cara de estudiante de secundaria y el cuerpo no le anuncia la edad que tiene.

Dejó el CONALEP en el segundo semestre, hace años. Dijo que fue por dinero, y en parte lo fue; la otra parte es que cada hora en un aula era una hora menos en la chinampa. Cuando alguien le pregunta por qué tarda tanto en decidir, baja la voz. El agua te enseña a no tener prisa, dice. Y a no irte.

Biografía · Bloque 03 de 03 Oficio
Caps · VII–VIII–IX

El presente.

VII
CAP · 07 / 09

Un puñado de lodo negro

Cada mañana entra al canal a las seis y cinco, con botas de goma hasta la rodilla y la franela roja a cuadros arremangada, y lo primero que hace es meter una mano hasta la muñeca, sacar un puñado de lodo negro, olerlo y volver a soltarlo. Así sabe cómo está el agua sin preguntarle a nadie. Si huele de una manera, es materia orgánica y no pasa nada; si huele a gasolina, algo llegó de fuera esa noche y el día se le tuerce.

Con lo ahorrado de dos temporadas de flor de muerto compró un tramo abandonado junto al suyo y lo rehabilitó: limpió el fondo, apuntaló los bordes con estacas de ahuejote, replantó. Todavía no le ha puesto nombre, porque dice que aún no se lo ha ganado.

Por ese tramo, y por tres más, ronda un promotor que quiere montar cabañas flotantes y un acuario con ajolotes para turistas. Ha vuelto cuatro veces, subiendo la oferta cada vez, hasta ochocientos cincuenta mil pesos: dos años largos de trabajo a precio de restaurante. Ikal le contestó bajando la voz. No es un terreno. Es una chinampa. Y le pidió que no volviera sin avisar.

VIII
CAP · 08 / 09

El nombre que no descifra

El cuaderno de Tlanextli son hojas sueltas cosidas con hilo, con nombres de plantas escritos con su letra. Ikal lo tiene en el estante más alto de la casa, sin abrirlo del todo, porque todavía no ha decidido qué hacer con él. Algunos nombres se perdieron cuando ella murió, porque los tenía a medias. Hay uno que no logra descifrar: una planta que la abuela señalaba con el dedo y cuyo nombre nunca llegó a escribir. Va preguntando a los viejos del barrio, por si alguno lo recuerda. De momento lo deja en blanco y sigue buscando.

En la mesa, apoyado, tiene un billete de cincuenta pesos enmarcado, el del ajolote en el reverso, con el ahuejote y el canal viejo. Se lo regaló don Elías, el del puesto del mercado, con una nota: ya somos famosos, morrillo. Ikal no lo guarda por el dinero. Lo guarda por la gracia que le hace que a los suyos los pongan en la moneda justo cuando en el canal, cada año, quedan menos.

Es de las pocas cosas nuevas que han entrado en la casa desde que murió la abuela.

IX
CAP · 09 / 09

Nel, eso no se tira

Nel, eso no se tira. Déjame ver si se arregla. Lo dice despacio, sin discutir, ante cualquier cosa rota que alguien iba a descartar, y se pone a arreglarla. Es su manera de creer en algo: lo que heredas se cuida o se devuelve, las cosas se reparan, y si alguien trabaja contigo, come contigo. Nunca dice te quiero. Cuida con actos: aparece con comida, deja el plato en la mesa y se va, sin preguntar si estás bien. Lo aprendió de Tomás, el vecino de enfrente, que hizo exactamente eso los dos meses en que Ikal no hablaba.

También tiene amigos lejos. Se escribe cada dos o tres semanas con Mansa, que trabaja en un hospital a trece mil kilómetros; ella le manda dibujos a bolígrafo azul, él le manda fotos de los canales. Los pega en la pared de la cocina.

Lo que de verdad le da miedo no es perder la chinampa. Es el día en que deje de importarle: pasar al lado de una fuga de agua y no verla. Mientras le siga doliendo la basura en el canal, sabe que sigue vivo por dentro. Mañana, a las seis y cinco, otra vez.

> **Cita canónica:** El agua te enseña a no tener prisa y a no irte; por eso Ikal se queda en el canal, contando a los que vuelven sin sumar el total.

§ 06 · Almas conectadas 01 vínculos canónicos
Animal Kinhood

Almas conectadas.

§ 07 · Ficha de especie Ambystoma mexicanum

Sobre el axolote.

Clasificación
  1. Animalia
  2. Chordata
  3. AmphibiaAnfibios
  4. Caudata
  5. Ambystomatidae
Ambystoma mexicanum (Shaw & Nodder, 1798)
Axolotl (Ambystoma mexicanum) in the wild
El animal real · Ambystoma mexicanum
Hábitat
Exclusivamente endémico de los canales y chinampas del sistema lacustre de Xochimilco, en la Ciudad de México, a 2.240 metros de altitud. Habita fondos fangosos de aguas dulces frías (entre 6 y 20 °C), entre vegetación acuática como ahuejote y lirio, en zonas de baja corriente. Su hábitat histórico incluía también los extintos lagos de Chalco y Texcoco.
Dieta
Carnívoro oportunista que consume moluscos, gusanos, larvas de insectos, pequeños crustáceos y peces diminutos. Caza por succión: abre la boca bruscamente para aspirar a la presa junto con agua, sin masticar.
Longevidad
10-15 años en estado salvaje; hasta 20 años en cautividad bajo condiciones óptimas de temperatura y calidad del agua.
Peso
Entre 60 y 230 gramos en adultos silvestres; la longitud corporal oscila de 15 a 45 cm, siendo 23 cm la talla más frecuente. No existe dimorfismo sexual marcado en tamaño, aunque las hembras son levemente más robustas en época reproductiva.
Adaptación
Neotenia permanente u obligada: el axolote nunca completa la metamorfosis y alcanza la madurez sexual conservando branquias externas, aleta caudal y piel desnuda de aspecto larvario. Esta retención indefinida del estado juvenil le permite reproducirse siendo técnicamente una larva adulta, un caso único entre los vertebrados terrestres de talla considerable.
Récord
El genoma del axolote, secuenciado en 2018 por un consorcio internacional publicado en *Nature*, mide 32.000 millones de pares de bases (32 Gb), el mayor genoma de vertebrado ensamblado hasta la fecha, diez veces más grande que el humano. El 70 % está compuesto por elementos repetitivos intercalados (LINEs), lo que dificulta su análisis pero también explica parte de su extraordinaria plasticidad genética.

Estado de conservación

Global (UICN)
En peligro crítico
En su región
En México la especie está catalogada como «En Peligro de Extinción (P)» bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010, la categoría de máxima protección legal nacional; su captura, comercio y tenencia sin permiso son delitos federales.
Población
Las estimaciones más recientes (censo UNAM-Conservation International, 2023-2025) indican entre 50 y 1.000 individuos salvajes en toda la zona de Xochimilco, con densidades que oscilan entre menos de 1 y 36 individuos por km² según el canal. Las poblaciones en cautividad científica (laboratorios de investigación biomédica en Europa, EE. UU. y México) suman cientos de miles de ejemplares, pero descienden en gran parte de una colonia fundadora de 34 individuos capturados en 1864, lo que implica endogamia severa en el acervo de laboratorio.
Ver la ficha en la Lista Roja de la UICN

Amenazas principales

  1. Contaminación severa de los canales de Xochimilco por aguas residuales, agroquímicos de las chinampas industrializadas y escorrentía urbana de la Ciudad de México, que degrada la calidad del agua y elimina los invertebrados de los que se alimenta el axolote.
  2. Depredación y competencia por especies invasoras introducidas en el siglo XX: la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus) y la carpa común (Cyprinus carpio) depredan huevos, larvas y juveniles de axolote, y compiten directamente por el alimento disponible.
  3. Pérdida y degradación del hábitat por expansión urbana sobre los canales históricos de Xochimilco, relleno de chinampas para construcción, y reducción del espejo de agua disponible.
  4. Sequía e irregularidad hídrica: la disminución de las lluvias estacionales y la sobreextracción del acuífero de la Ciudad de México reducen el caudal de los canales y elevan la salinidad y la temperatura del agua por encima de los umbrales tolerados por la especie.
  5. Extracción ilegal histórica para consumo alimentario tradicional (el axolote fue alimento náhuatl documentado desde el siglo XVI) y para el mercado de mascotas, aunque la legislación federal vigente la prohíbe sin excepción.
El programa de chinampas-refugio de UNAM, iniciado en 2016, ha permitido documentar una ligera recuperación puntual de densidades en canales protegidos (de menos de 1 individuo/km² a entre 20 y 36 individuos/km² en zonas de refugio activo según datos de 2023), aunque la tendencia global sigue siendo negativa fuera de las zonas protegidas.

¿Sabías que…?

01
Larva toda la vida

El axolote no crece. Se queda larva toda la vida: branquias rojas externas, piel sin escamas, ojos pequeños. Vive hasta quince años en los canales de Xochimilco, el único lugar del planeta donde existe en estado salvaje.

02
Regeneración sin cicatriz documentada

El axolote puede regenerar completamente extremidades amputadas, segmentos de médula espinal, retina, mandíbula, corazón y porciones del cerebro, sin formar tejido cicatricial. El proceso tarda entre cuatro y ocho semanas para una pata completa. En 2022, investigadores de la Universidad de Harvard identificaron la población de células madre (células H) específicas del axolote que activan el «blastema», la estructura de regeneración, abriendo vías hacia la medicina regenerativa humana.

03
Endemismo extremo de un solo lago

El axolote salvaje existe únicamente en Xochimilco, Ciudad de México, un área de menos de 150 km² de canales activos. Es el vertebrado con el rango geográfico natural más restringido de todo México. Las poblaciones del lago de Chalco se extinguieron en el siglo XX cuando ese lago fue desecado para urbanización.

04
Colapso poblacional del 99 %

El censo científico más citado, publicado en *Biological Conservation* (Zambrano et al., 2010), documentó una caída de 6.000 individuos por km² en 1998 a tan solo 100 por km² en 2008. El censo de 2014 estimó menos de 35 individuos por km² en zonas no protegidas, lo que equivale a una reducción superior al 99 % en quince años.

05
Icono en el billete de 50 pesos

Desde 2021, el Banco de México incorporó el axolote en el reverso del billete de 50 pesos mexicanos de la nueva familia G, junto con el Templo Mayor y el ahuejote de Xochimilco. Es uno de los pocos animales en peligro crítico de extinción que figura en el papel moneda de circulación cotidiana de un país, convirtiendo cada transacción en un recordatorio involuntario de su fragilidad.

06
Gemelo divino de Xólotl

En la cosmogonía náhuatl mexica, Xólotl —dios del rayo, de la fealdad y del inframundo— se negó a ser sacrificado junto con los demás dioses para crear el Sol y la Luna. Huyó transformándose primero en una planta de maíz de doble caña («mexólotl»), luego en un maguey doble («metl») y finalmente en un anfibio acuático: el «atl-xólotl», literalmente 'monstruo de agua' o 'el Xólotl del agua'. Esta metamorfosis fallida convirtió al axolote en símbolo de la negación al cambio, la permanencia y la resistencia: exactamente lo que su biología expresa con la neotenia.

§ 08 · Conservación cuatro programas · verificados
Axolote

Ayuda a proteger esta especie.

Cada compra contribuye, pero la donación directa hace más. Cuatro ONGs con programas específicos verificados para esta especie.

Nº 01 / 04

SEMARNAT.

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Gobierno de México)

Organismo federal que gestiona el Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE) del axolote, coordina los refugios de chinampa con UNAM y publica la normativa oficial de protección bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010, donde el axolote figura como especie en peligro de extinción (P).

Donar a SEMARNAT
Nº 02 / 04

CI-México.

Conservation International México

ONG internacional que colabora activamente con UNAM en la campaña de monitoreo más exhaustiva del axolote salvaje, con 115 puntos de muestreo en el Área Natural Protegida de Xochimilco; apoya el modelo de chinampa-refugio que combina técnicas agrícolas prehispánicas con restauración ecológica moderna.

Donar a CI-México
Nº 03 / 04

AArk.

Amphibian Ark

Iniciativa global co-liderada por la UICN, la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA) y la Asociación de Zoos y Acuarios (AZA) que coordina programas ex situ de rescate para anfibios en peligro crítico; varios zoológicos afiliados mantienen colonias reproductoras de axolote salvaje genéticamente diversas como seguro de extinción.

Donar a AArk
Nº 04 / 04

UNAM-LRE.

Laboratorio de Restauración Ecológica, Instituto de Biología, UNAM (dirigido por Luis Zambrano González)

Lleva más de dos décadas coordinando los censos de axolote en Xochimilco, el programa de eliminación de peces invasores (tilapia y carpa) y la red de 48 chinampas-refugio en más de cinco kilómetros lineales de canales protegidos; impulsa la campaña «Adopta un axolote» de financiamiento ciudadano.

Donar a UNAM-LRE
Animal Kinhood · 25 personajes

Veinticinco nombres. Veinticinco historias. Veinticinco personalidades. Un mismo proyecto.

Catálogo completo · Drop 01 — Q3 2026 Explorar Animal Kinhood