Animal Kinhood Animales salvajes Endangered
12 min de lectura 9 capítulos Live · Xochimilco
Ikal · Axolote AK · 08 N 19°18′ W 99°06′ Ikal Xochimilco, MX PHOTO ©YP · 2025
Animal Kinhood · Animales salvajes Nº 08 / 19 Episodio · Ikal
Ambystoma mexicanum

Ikal.

Axolote

Trabajar la chinampa es cuidar el agua donde vive el último ajolote.
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1998 · Xochimilco · ind/km² 6000 individuos maduros en libertad
2014 · último censo público 36 recuento más reciente
Biografía · Bloque 01 de 03 Axolote
Caps · I–II–III

La historia.

I
CAP · 01 / 09

La abuela náhuatl

Tlanextli le enseñó a leer el agua antes que a leer un libro. La abuela había heredado la chinampa de sus padres y ellos de los suyos, en una cadena que Tlanextli contaba de memoria hasta siete generaciones hacia atrás — chicōme tonalli, los siete soles, decía, aunque Ikal nunca supo si se lo inventaba. Lo que sí sabe es que entre los cinco y los veinte años vivió en una casa de ladrillo al borde del canal donde su abuela cocinaba tamales, reparaba redes y le hablaba en náhuatl mientras le mostraba cómo se llamaba cada planta: atlapalacatl el lirio, xochitlāllpalli la tierra flotante, atl el agua.

El padre se había ido a Monterrey cuando Ikal tenía cuatro años. La primera carta llegó tres meses después; la segunda nunca. La madre, Citlalli, limpiaba casas en Coyoacán y después en Iztapalapa, y llegaba a Xochimilco los domingos con bolsas del mercado de Jamaica. A Ikal lo criaron entre las dos: Tlanextli con el agua y los nombres, Citlalli con los domingos y la ternura impaciente de quien trabaja seis días para descansar uno.

En 2023, cuando Ikal tenía veinte años, Tlanextli murió. Ictus en la cocina, a las once y diez de la mañana. Ikal la encontró al volver de la chinampa, con la tortilla todavía caliente sobre el comal. Fueron los dos meses más silenciosos de su vida. No hablaba con nadie, no contestaba al teléfono, no subía al mercado. Comía lo que el vecino Tomás le dejaba en la mesa de fuera: frijoles, arroz, a veces un huevo. Tomás nunca tocó la puerta.

II
CAP · 02 / 09

El vecino silencioso

Tomás tiene sesenta y nueve años y la chinampa de al lado. Cultiva romeritos y lechugas. Usa una gorra de los Pumas descolorida y no habla más de dos frases seguidas. Cuando Tlanextli murió, Tomás supo antes que nadie lo que iba a pasar con Ikal — lo había visto en dos vecinos antes: la gente joven se paraliza cuando se les muere la vieja. No se recuperan si nadie entra.

Durante los dos meses de silencio, Tomás entró todos los días. No entraba de verdad; dejaba el plato en la mesa del patio y volvía a su chinampa. A veces el plato tenía pan de sal del día anterior. Una vez tenía una manzana. Ikal se daba cuenta de cada detalle sin responder. Cuando por fin rompió el silencio, un martes de mayo, fue para llevarle a Tomás un pollo entero que había cambiado en el mercado por dos manojos de berros. Tomás lo recibió con las dos manos, dijo gracias, güey, y lo puso en el refrigerador.

Desde entonces, la manera que Ikal tiene de cuidar a la gente copia exactamente ese modelo: se aparece con comida, la deja y se va. No pregunta si está bien. No ofrece ayuda. Deja la comida.

III
CAP · 03 / 09

Sofía y el programa UNAM

Sofía Meza lleva quince años estudiando el axolote salvaje desde el Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM. Reclutó a Ikal en 2019, cuando él tenía dieciséis y acababa de dejar el CONALEP. Sofía había ido a San Gregorio a pedirle a un chinampero viejo permiso para instalar sensores en su canal. El viejo le dijo que hablara con el nieto del vecino, ese pibe sabe dónde están los ajolotes mejor que ustedes con todos sus aparatos. El nieto era Ikal.

Y desde entonces, Ikal es voluntario de campo del programa UNAM. No cobra — el programa no puede pagar voluntarios — pero Sofía le consigue cada tanto una plaza de jornal en proyectos puntuales, limpieza de canal o conteo de carpas invasoras, y le paga setecientos cincuenta pesos por la jornada. Ikal sabe dónde están las chinampas-refugio, cuáles tienen agua buena y cuáles no, y tiene un oído extraño para detectar cuando una carpa pasa por un canal donde no debería haber carpa. En 2022 ayudó a liberar dieciocho axolotes criados en cautividad. Uno todavía vive — lo ha visto dos veces este año, pequeño, más oscuro que los demás.

En febrero, Sofía le ofreció una beca completa para que termine la prepa abierta y, si quiere, estudie biología. Dos años para la prepa. Cuatro años más para la licenciatura. Ikal dijo que lo iba a pensar. Todavía lo está pensando. La beca cubre matrícula, materiales y seiscientos pesos mensuales de manutención. Lo que no cubre es la chinampa. Si Ikal sube a la UNAM a clase dos días por semana, la chinampa no se riega. Si contrata a alguien, el dinero desaparece. Si la deja un semestre en barbecho, el terreno aguanta pero los compradores de la Condesa —los de los restaurantes de farm to table que le compran los berros a veintidós pesos el manojo— se van con otro.

Voiceline · cita canónica del personaje Ikal · Axolote
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El agua enseña a no tener prisa. AK · 08 · Ikal · Xochimilco 2025 Lo que queda en el canal depende de quién lo mire. Voiceline · Ambystoma mexicanum Cuidar la chinampa es cuidar al ajolote. AK · 08 · Ikal · Xochimilco 2025 El agua enseña a no tener prisa. AK · 08 · Ikal · Xochimilco 2025 Lo que queda en el canal depende de quién lo mire. Voiceline · Ambystoma mexicanum Cuidar la chinampa es cuidar al ajolote. AK · 08 · Ikal · Xochimilco 2025
§ 04 · Objetos Ediciones abiertas · cotidianos
10 piezas · Impresión bajo demanda

Lleva a Ikal a casa.

Biografía · Bloque 02 de 03 Raíces
Caps · IV–V–VI

Las raíces.

IV
CAP · 04 / 09

La ciudad que no fue

A los diecinueve años, Ikal intentó irse. Un compadre le ofreció ayudarlo a conseguir curro en un taller de motos en Cuernavaca, y Ikal subió un domingo con una mochila y ciento ochenta pesos. El taller era real. El curro también. El colchón en un cuarto compartido con otros dos mecánicos también era real. Lo que fallaba era el cuerpo. La primera noche no pudo dormir. La segunda tampoco. La tercera noche Ikal entendió que llevaba toda la vida durmiéndose con el sonido del agua entrando por los canales, y que en Cuernavaca, a quince cuadras del río más cercano, no había ninguna manera de engañar al tímpano ni al resto del cuerpo.

Aguantó tres semanas. Volvió a Xochimilco con el salario de la primera quincena, más delgado, con una irritación en la piel del brazo que tardó un mes en curarse (eso, al menos; la mano izquierda todavía le pica cuando hace mucho calor). Tlanextli, que todavía vivía, no le dijo nada sobre haber vuelto. Le puso un plato de sopa de flor de calabaza en la mesa y esperó a que él le hablara primero, cosa que Ikal no hizo hasta el día siguiente.

Fue la última vez que intentó dejar el canal. Ahora, cuando la beca de Sofía aparece en su cabeza a las tres de la mañana, lo que Ikal calcula no es si puede hacerlo intelectualmente — podría — sino si la piel aguantaría. No está seguro. Los axolotes tampoco aguantan mucho fuera del agua.

V
CAP · 05 / 09

Don Elías y el mercado

Los martes y los sábados, Ikal carga la camioneta prestada del primo de Tomás y sube al embarcadero de Cuemanco con huacales de romeritos, berros, verdolagas y, según temporada, flor de calabaza. Don Elías, setenta y cuatro años, le guarda el puesto número doce desde que Ikal tenía diecisiete. Don Elías surte a restaurantes, hoteles medianos y a dos chefs de la Condesa que pasan los domingos a buscar producto. Paga en efectivo los martes. Los sábados paga con retraso. Ikal no protesta: lleva seis años sabiendo que don Elías paga lo que debe, solo que a su ritmo.

Don Elías le dice morrillo — nunca Ikal, nunca muchacho. Cuando Ikal empezó a leer los libros que le prestaba Sofía, don Elías se dio cuenta antes que nadie. Te estás volviendo raro, morrillo, ya no peleas con los precios. A Ikal no le ofende. El embarcadero a las seis huele a composta mojada y a tepache frío, no a mercado turístico, y don Elías defiende un mundo que se está acabando — el de los intermediarios del mercado mayorista, los puestos heredados, las palabras en náhuatl que los de Cuemanco todavía sueltan al pesar la mercancía.

VI
CAP · 06 / 09

Mansa, a trece mil kilómetros

A Mansa la conoció por un correo electrónico que le llegó en septiembre de 2024. Hola, soy una elefanta que trabaja en el Hospital Central de Maun y estoy haciendo un intercambio con el programa UNAM sobre fauna en peligro. Sofía me dio tu mail. Ikal tardó nueve días en contestar. Pensó que era una broma de un estudiante de la UNAM, lo pensó en serio. Después se dio cuenta de que era verdad y no supo qué decir.

Ahora se escriben cada dos o tres semanas. Mansa le manda dibujos — los hace con bolígrafo azul y los escanea — de los elefantes que operan en el hospital veterinario, y de vez en cuando un pájaro raro que ha visto cerca del delta. Ikal le manda fotos de los canales con el móvil, y alguna vez una planta que no sabe identificar, para que Mansa se ría porque ella tampoco sabe de plantas mexicanas. Se hablan en inglés básico y en español con muchas faltas cada uno en su dirección. La distancia hace que ninguno de los dos tenga que protegerse. La amistad pesa menos cuando no hay posibilidad de verse. O eso es lo que Ikal se dice.

La página web donde Mansa explica su trabajo está en [su biografía de Animal Kinhood](/es/animal-kinhood/mansa/). Ikal la leyó una vez, le pareció un texto raro sobre alguien conocida, y no volvió a abrirla.

Biografía · Bloque 03 de 03 Oficio
Caps · VII–VIII–IX

El presente.

VII
CAP · 07 / 09

El eco-resort

En noviembre de 2025, un promotor llamado Gerardo Alarcón empezó a llamar a la puerta de Tomás con una propuesta. Quería comprar cuatro chinampas consecutivas —la de Tomás, la de Ikal y las dos de enfrente, que son de una familia Ramírez que vive en el Distrito Federal desde hace treinta años y apenas visita— para montar un eco-resort de cabañas flotantes con desayuno orgánico, tours en trajinera privada y experiencia ajolote en acuario ornamental.

Tomás le dijo que no gracias y cerró la puerta. Ikal también. Los Ramírez dijeron que lo iban a pensar. Alarcón volvió tres veces con cifras cada vez más altas. La última fue de ochocientos cincuenta mil pesos por la chinampa de Ikal — dos años largos de trabajo honesto a precio de mercado de restaurante. Ikal le dijo al promotor que no se lo tomara a mal, pero que si volvía a presentarse sin avisar iba a dejar de contestarle la puerta. Alarcón se fue. Volvió por cuarta vez diez días después.

Sofía le ayudó a redactar una carta al defensor del patrimonio chinampero, adscrito a la UNESCO. El expediente está abierto. La decisión se demorará entre nueve y dieciocho meses. Mientras tanto, Alarcón sigue intentándolo con los Ramírez, y Tomás y Ikal se turnan para cruzar en lancha por delante de la chinampa de los Ramírez cada dos días, para que se note que hay vecinos.

VIII
CAP · 08 / 09

La casa, los objetos

Ikal vive en la casa de ladrillo que heredó de Tlanextli: dos habitaciones, una cocina con estufa de gas y un patio que da al canal. No ha cambiado casi nada desde que murió la abuela. Ha dejado el cuaderno de plantas en el estante más alto, sin abrir, porque todavía no ha decidido qué hacer con él. Tiene un billete de cincuenta pesos enmarcado sobre la mesa — el billete mexicano con el ajolote en el reverso, el de la familia G, emitido en 2021 — que le regaló don Elías con una nota: ya somos famosos, morrillo. Sobre la estufa, la foto de Tlanextli con las manos llenas de tierra, apoyada en el ahuejote del patio.

También tiene un vaporizador de plástico con agua al lado de la cama. Lo enciende cuando el aire de la Ciudad de México se seca demasiado. Si hubiera una cámara grabando, sería ridículo. Pero la piel es la piel, y a Ikal la suya le avisa cuando algo no va bien. Suele funcionar. No siempre.

Su [retrato de edición limitada](https://www.yagopartal.com/es/tienda/) cuelga de una pared encalada en el estudio de Yago Partal, en Barcelona, esperando su turno dentro de la serie Animal Kinhood. Ikal no ha visto todavía la lámina final, pero sabe que existe. Sofía le enseñó la imagen en el teléfono. Ikal se quedó un momento callado. Después dijo: me hicieron más flaco, no soy tan flaco, y siguió cargando verdolagas al huacal.

IX
CAP · 09 / 09

Lo que se queda

Son las seis y media de la tarde. Ikal ha pasado el día regando, podando y vendiendo. Ahora está sentado en el muelle, con los pies dentro del agua, contando axolotes con una linterna pequeña de mano. Ha visto tres esta semana: dos en la chinampa-refugio de Sofía y uno en un canal lateral que no debería tener ninguno. Anota la coordenada en el móvil. Respira. El vapor del agua le sube por los tobillos y le humedece la cara.

Mañana volverá a las seis y cinco. En dos años habrá que revisar si sube a la UNAM o no. En cinco, el expediente de la UNESCO estará resuelto. En quince, los ajolotes estarán extintos o no, dependiendo de quién siga aquí y de cómo. Ikal no sabe nada de los próximos quince años. Lo único que sabe es que mañana, a las seis y cinco, él va a estar en el canal.

> **Cita canónica:** El agua te enseña a no tener prisa y a no irte. Lo que queda en el canal depende de quién siga mirándolo.

§ 06 · Almas conectadas 01 vínculos canónicos
Animal Kinhood

Almas conectadas.

§ 07 · Ficha de especie Ambystoma mexicanum
Ambystomatidae (salamandras topo), la familia de salamandras de Norteamérica continental · Urodela (Caudata), el orden de los anfibios caudados que conservan la cola durante toda su vida adulta

Sobre el axolote.

Hábitat
Exclusivamente endémico de los canales y chinampas del sistema lacustre de Xochimilco, en la Ciudad de México, a 2.240 metros de altitud. Habita fondos fangosos de aguas dulces frías (entre 6 y 20 °C), entre vegetación acuática como ahuejote y lirio, en zonas de baja corriente. Su hábitat histórico incluía también los extintos lagos de Chalco y Texcoco.
Dieta
Carnívoro oportunista que consume moluscos, gusanos, larvas de insectos, pequeños crustáceos y peces diminutos. Caza por succión: abre la boca bruscamente para aspirar a la presa junto con agua, sin masticar.
Longevidad
10-15 años en estado salvaje; hasta 20 años en cautividad bajo condiciones óptimas de temperatura y calidad del agua.
Peso
Entre 60 y 230 gramos en adultos silvestres; la longitud corporal oscila de 15 a 45 cm, siendo 23 cm la talla más frecuente. No existe dimorfismo sexual marcado en tamaño, aunque las hembras son levemente más robustas en época reproductiva.
Adaptación
Neotenia permanente u obligada: el axolote nunca completa la metamorfosis y alcanza la madurez sexual conservando branquias externas, aleta caudal y piel desnuda de aspecto larvario. Esta retención indefinida del estado juvenil le permite reproducirse siendo técnicamente una larva adulta, un caso único entre los vertebrados terrestres de talla considerable.
Récord
El genoma del axolote, secuenciado en 2018 por un consorcio internacional publicado en *Nature*, mide 32.000 millones de pares de bases (32 Gb), el mayor genoma de vertebrado ensamblado hasta la fecha, diez veces más grande que el humano. El 70 % está compuesto por elementos repetitivos intercalados (LINEs), lo que dificulta su análisis pero también explica parte de su extraordinaria plasticidad genética.

Amenazas principales

  1. Contaminación severa de los canales de Xochimilco por aguas residuales, agroquímicos de las chinampas industrializadas y escorrentía urbana de la Ciudad de México, que degrada la calidad del agua y elimina los invertebrados de los que se alimenta el axolote.
  2. Depredación y competencia por especies invasoras introducidas en el siglo XX: la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus) y la carpa común (Cyprinus carpio) depredan huevos, larvas y juveniles de axolote, y compiten directamente por el alimento disponible.
  3. Pérdida y degradación del hábitat por expansión urbana sobre los canales históricos de Xochimilco, relleno de chinampas para construcción, y reducción del espejo de agua disponible.
  4. Sequía e irregularidad hídrica: la disminución de las lluvias estacionales y la sobreextracción del acuífero de la Ciudad de México reducen el caudal de los canales y elevan la salinidad y la temperatura del agua por encima de los umbrales tolerados por la especie.
  5. Extracción ilegal histórica para consumo alimentario tradicional (el axolote fue alimento náhuatl documentado desde el siglo XVI) y para el mercado de mascotas, aunque la legislación federal vigente la prohíbe sin excepción.
El programa de chinampas-refugio de UNAM, iniciado en 2016, ha permitido documentar una ligera recuperación puntual de densidades en canales protegidos (de menos de 1 individuo/km² a entre 20 y 36 individuos/km² en zonas de refugio activo según datos de 2023), aunque la tendencia global sigue siendo negativa fuera de las zonas protegidas.

¿Sabías que…?

01

El axolote no crece. Se queda larva toda la vida: branquias rojas externas, piel sin escamas, ojos pequeños. Vive hasta quince años en los canales de Xochimilco, el único lugar del planeta donde existe en estado salvaje.

02

El axolote puede regenerar completamente extremidades amputadas, segmentos de médula espinal, retina, mandíbula, corazón y porciones del cerebro, sin formar tejido cicatricial. El proceso tarda entre cuatro y ocho semanas para una pata completa. En 2022, investigadores de la Universidad de Harvard identificaron la población de células madre (células H) específicas del axolote que activan el «blastema», la estructura de regeneración, abriendo vías hacia la medicina regenerativa humana.

03

El axolote salvaje existe únicamente en Xochimilco, Ciudad de México, un área de menos de 150 km² de canales activos. Es el vertebrado con el rango geográfico natural más restringido de todo México. Las poblaciones del lago de Chalco se extinguieron en el siglo XX cuando ese lago fue desecado para urbanización.

04

El censo científico más citado, publicado en *Biological Conservation* (Zambrano et al., 2010), documentó una caída de 6.000 individuos por km² en 1998 a tan solo 100 por km² en 2008. El censo de 2014 estimó menos de 35 individuos por km² en zonas no protegidas, lo que equivale a una reducción superior al 99 % en quince años.

05

Desde 2021, el Banco de México incorporó el axolote en el reverso del billete de 50 pesos mexicanos de la nueva familia G, junto con el Templo Mayor y el ahuejote de Xochimilco. Es uno de los pocos animales en peligro crítico de extinción que figura en el papel moneda de circulación cotidiana de un país, convirtiendo cada transacción en un recordatorio involuntario de su fragilidad.

06

En la cosmogonía náhuatl mexica, Xólotl —dios del rayo, de la fealdad y del inframundo— se negó a ser sacrificado junto con los demás dioses para crear el Sol y la Luna. Huyó transformándose primero en una planta de maíz de doble caña («mexólotl»), luego en un maguey doble («metl») y finalmente en un anfibio acuático: el «atl-xólotl», literalmente 'monstruo de agua' o 'el Xólotl del agua'. Esta metamorfosis fallida convirtió al axolote en símbolo de la negación al cambio, la permanencia y la resistencia: exactamente lo que su biología expresa con la neotenia.

§ 08 · Conservación cuatro programas · verificados
Axolote

Ayuda a proteger esta especie.

Cada compra contribuye, pero la donación directa hace más. Cuatro ONGs con programas específicos verificados para esta especie.

Nº 01 / 04

SEMARNAT.

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Gobierno de México)

Organismo federal que gestiona el Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE) del axolote, coordina los refugios de chinampa con UNAM y publica la normativa oficial de protección bajo la NOM-059-SEMARNAT-2010, donde el axolote figura como especie en peligro de extinción (P).

Donar a SEMARNAT
Nº 02 / 04

CI-México.

Conservation International México

ONG internacional que colabora activamente con UNAM en la campaña de monitoreo más exhaustiva del axolote salvaje, con 115 puntos de muestreo en el Área Natural Protegida de Xochimilco; apoya el modelo de chinampa-refugio que combina técnicas agrícolas prehispánicas con restauración ecológica moderna.

Donar a CI-México
Nº 03 / 04

AArk.

Amphibian Ark

Iniciativa global co-liderada por la UICN, la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA) y la Asociación de Zoos y Acuarios (AZA) que coordina programas ex situ de rescate para anfibios en peligro crítico; varios zoológicos afiliados mantienen colonias reproductoras de axolote salvaje genéticamente diversas como seguro de extinción.

Donar a AArk
Nº 04 / 04

UNAM-LRE.

Laboratorio de Restauración Ecológica, Instituto de Biología, UNAM (dirigido por Luis Zambrano González)

Lleva más de dos décadas coordinando los censos de axolote en Xochimilco, el programa de eliminación de peces invasores (tilapia y carpa) y la red de 48 chinampas-refugio en más de cinco kilómetros lineales de canales protegidos; impulsa la campaña «Adopta un axolote» de financiamiento ciudadano.

Donar a UNAM-LRE
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Diecinueve nombres. Diecinueve historias. Diecinueve personalidades. Un mismo proyecto.

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