Está y no está
Jeong quiere a su gente sin decirlo nunca. Deja la estufa encendida para el compañero que llega tarde y se va sin nota; trae sopa y una manta a quien tiene fiebre, lo deja en la puerta y desaparece. A su madre le dice cada semana «sí, como bien» aunque no sea del todo verdad, para no preocuparla. Y hay un mensaje que lleva meses queriendo mandar a un viejo amigo y nunca manda. Sabe cuidar de cerca y también estar lejos sin querer; lo primero se le da mejor.







