Animal Kinhood Animales salvajes Preocupación menor
12 min de lectura 9 capítulos Live · Ghardaïa
Retrato frontal de Tiziri, una hembra adulta de gato de las arenas, de pelaje color arena y orejas muy grandes y bajas, con abrigo de lana gris verdoso, camisa color crema y una cadena fina de oro, sobre fondo liso verde azulado. AK · 32 N 32°29′ E 3°40′ Tiziri Ghardaïa, DZ PHOTO ©YP · 2026
Animal Kinhood · Animales salvajes Nº 32 / 32 Episodio · Tiziri
Felis margarita

Tiziri.

Gato de las arenas

Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo.
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Biografía · Bloque 01 de 03 Gato de las arenas
Caps · I–II–III

Cuatro en dos habitaciones.

I
CAP · 01 / 09

El agua que baja una vez al año

El uadi de Ghardaïa está seco casi siempre. Es una rambla ancha de piedra clara que cruza la ciudad por abajo y por la que la gente pasa andando como por una calle más. Después, un año cualquiera, baja lleno.

Tiziri tenía seis años la primera vez. Su madre las sacó a la calle a ella y a su hermana con la ropa de dormir puesta, y la ciudad entera estaba fuera, en los bordes, mirando romper el agua contra los diques. Abajo, en el valle, la crecida se va partiendo por canales y compuertas hasta que cada huerto del palmeral recibe la parte que le toca. El reparto está decidido desde hace siglos y se ejecuta a la vista de todo el mundo, con testigos, discutiendo la altura de una piedra si hace falta. En un sitio donde llueve así, el agua es lo único que se administra en público.

De aquella noche le queda el ruido: un rumor grueso y bajo que le llegaba por los pies antes que por las orejas y que siguió sonando cuando ya la habían metido en casa y apagado la luz.

II
CAP · 02 / 09

Buscar a Massin sin linterna

Eran cuatro en dos habitaciones. Tafsut, la madre, los sacó adelante sola cosiendo por encargo y limpiando en la escuela, y lo cuenta así: que Tanina, la mayor, cambiaba a los pequeños mientras ella terminaba un bajo. Tiziri dormía contra la pared. Dice que la pared sonaba.

Tanina se marchó a Ouargla antes de que Tiziri empezara a trabajar y sigue llamando los domingos por la tarde. Llama siempre ella. Diez minutos, y las dos cuelgan a la vez.

Una noche su madre la mandó al palmeral a buscar a Massin, que se había ido a jugar y se había hecho tarde. Tiziri bajó sin linterna, se paró en el arranque de las acequias, giró la cabeza una vez y echó a andar directa hacia una tapia del fondo. Massin estaba detrás, sentado, comiendo dátiles caídos. No lo llamó ni una sola vez.

Volvieron los dos andando y su madre siguió cosiendo. Aquello se quedó ahí.

III
CAP · 03 / 09

Un padre que se cuenta con los dedos

Idir, el padre, vivió siempre aparte. Tiene un huerto abajo, en el palmeral, y trabajó muchos años en la construcción. Tiziri lo ha visto siete u ocho veces.

Entre los suyos eso se lleva de otra manera. Los padres no hacen casa; las casas son de la madre, y entre una casa y la siguiente puede haber un día de camino. Su gente vive tan repartida que la costumbre es saber por dónde anda cada cual y arreglárselas para no coincidir. Cuando dos se cruzan de noche en el mismo sitio, uno de los dos cambia de rumbo y el otro sigue.

Nadie los ha contado. Figuran en la lista de los pueblos que están bien, y eso convive tranquilamente con que puedan pasar años sin que alguien de fuera se cruce con uno solo. Hubo tres décadas, del lado de poniente, en las que casi no llegó noticia de nadie. Nadie desapareció: simplemente dejó de vérselos. En el pueblo esas dos cosas se distinguen muy bien.

Idir pregunta por ella cuando alguien baja al palmeral, y ella pregunta por él cuando alguien sube. Lo único raro es que sepa el número exacto.

Voiceline · cita canónica del personaje Tiziri · Gato de las arenas
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Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo. AK · 32 · Tiziri · Ghardaïa 2025 Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo. Voiceline · Felis margarita Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo. AK · 32 · Tiziri · Ghardaïa 2025 Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo. AK · 32 · Tiziri · Ghardaïa 2025 Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo. Voiceline · Felis margarita Aquí. No hace falta el aparato, pero ponlo. AK · 32 · Tiziri · Ghardaïa 2025
§ 04 · Objetos Ediciones abiertas · cotidianos
10 piezas · Impresión bajo demanda

Lleva a Tiziri a casa.

Biografía · Bloque 02 de 03 Raíces
Caps · IV–V–VI

El turno que no quería nadie.

IV
CAP · 04 / 09

El cartel en la puerta de la agencia

Dejó el instituto a los diecisiete y estuvo una temporada detrás del mostrador de una tienda de recambios. Entró en aguas por un cartel pegado con celo en la puerta de la agencia: pedían gente para el turno de noche.

El trabajo consiste en esto. Una red urbana pierde agua por juntas viejas y por tramos que llevan medio siglo enterrados, y una fuga bajo el asfalto puede tardar años en asomar a la superficie: se la traga el terreno. Para localizarla se recorre el sector a pie con un geófono, que es un micrófono de contacto que se apoya en la calzada, y se confirma con un correlador, que coloca un sensor a cada lado del tramo sospechoso y calcula el punto exacto por la diferencia de tiempo entre ambas señales. Se hace de noche por razones prácticas: la ciudad deja de consumir, la presión de la red sube y la fuga suena más; las calles se vacían, los aparatos de aire paran, los riegos paran; y el ruido de fondo baja tanto que se oye la instalación sola. La mitad del oficio es conseguir que se calle todo lo demás.

Los partes se escriben en francés. En casa se habla tumzabt, y a Tiziri las horas le salen en tumzabt y las presiones en francés, así que apunta primero y traduce después.

Casi nadie quería el turno. Ella dijo que sí en la misma visita, antes de preguntar el sueldo.

V
CAP · 05 / 09

El orden de los sectores, escrito a mano

La formó Ammi Bakir, que llevaba media vida andando esa red y que hablaba poco. Le enseñó a distinguir una fuga de una tubería que simplemente trabaja, a desconfiar del correlador con el fibrocemento viejo, y a escribir el parte antes de arrancar la furgoneta para llegarse a casa con la cabeza limpia. Le enseñó también a dejar hablar a los vecinos que salen en pijama a preguntar qué pasa, que es media noche de trabajo bien llevada.

Antes de irse le dejó una hoja cuadriculada con el orden en que se recorren los sectores, escrito a mano y doblada. Empieza en la esquina del depósito viejo.

Murió un marzo, con el traje de faena todavía en la taquilla. Tiziri mantuvo el orden entonces y lo mantiene ahora. El depósito lleva años fuera de servicio y al sector se entra mucho mejor por el otro lado; se lo han dicho más de una vez, y se encoge de hombros, y entra por donde entra. La hoja sigue en la guantera.

VI
CAP · 06 / 09

Once de la noche

Sale a las once. Aparca, apaga el motor y espera dentro a que el chasis termine de crujir antes de abrir la puerta. Luego se agacha en mitad de la calzada, apoya la mano abierta en el asfalto y se queda así un rato largo, callada.

Lleva el chaleco reflectante una talla grande, las botas con los cordones cambiados por bridas y, encima de todo, un abrigo de lana gris verdoso que no es de reglamento y que se pone al bajar de la furgoneta. La linterna va colgada y apagada: solo la enciende para escribir. El asiento del copiloto está rajado y tapado con la misma cinta desde hace años, y la cinta le engancha el pantalón siempre en el mismo punto de la rodilla. Ahí sigue.

En la furgoneta viaja también una garrafa de agua de reglamento que devuelve llena cada semana. Hace la misma broma al entregarla y siempre le funciona. Se pasa las noches persiguiendo agua que se escapa por debajo de la ciudad y no ha tenido sed en su vida.

El verano lo lleva mal. Con calor la gente riega de madrugada, el sector entero se le llena de ruido, y entonces rinde menos y se pone áspera con quien la llama por radio. Lo achaca al consumo, que además es verdad. En la oficina, cuando toca entrar a firmar, se sienta siempre de espaldas al aparato del aire y con la silla algo separada de la mesa. Si le han ocupado el sitio se queda de pie.

Biografía · Bloque 03 de 03 Oficio
Caps · VII–VIII–IX

Lo que no se presta.

VII
CAP · 07 / 09

Tres meses y un aprendiz

Le pusieron a Ilyes un trimestre. Era rápido con los papeles y preguntaba mucho.

La segunda semana dio con una fuga en un tramo de la calle del mercado que ella había andado esa misma semana. Se lo enseñó contento, con el correlador todavía puesto en el suelo. El parte de la unidad sale a nombre del sector y no del operario, así que el hallazgo quedó donde quedan todos, que es debajo del suyo.

Ilyes preguntó una vez cómo se firmaban los partes. Ella le contestó que por sector, que era verdad, y no era por eso. Al mes siguiente pidió traslado a la unidad de Metlili y se fue despidiéndose solo del jefe. Se dejó el geófono, que es bastante mejor que el de la unidad. Tiziri lo usa todas las noches. Conserva un resto de esparadrapo con el nombre a medio borrar, y no lo ha quitado, ni lo ha tapado, ni lo mira.

VIII
CAP · 08 / 09

La hoja de continuidad

Hace unos años pidió el turno de noche permanente y el sector alto, que es el más disperso y el que queda más lejos de la base. Para justificarlo redactó una hoja sobre continuidad de los datos que se inventó de arriba abajo. Nadie la discutió y nadie ha vuelto a abrirla.

El jefe de sector le manda un aprendiz un par de veces al año y ella dice que sí. Salen del trimestre rellenando partes impecables. Él se lo ha comentado alguna vez, que resulta raro que ninguno acabe encontrando nada por su cuenta, y se ha quedado con la explicación de ella, que es buena y que suele empezar por «es que este barrio hay que tenerlo andado».

Cuando le preguntan cómo lo sabe, contesta que este barrio lo tiene andado. Cuando insisten, dice que el correlador miente con el fibrocemento viejo. Lo dice tranquila y suena razonable, porque ambas cosas son ciertas. Marca el sitio con la mano, hace que pongan el aparato igual, y el aparato le da la razón a un palmo.

Trabaja sola y con el pulso quieto. Levanta la cabeza cuando alguien viene por la calle de atrás, mucho antes de que doble la esquina, y se queda mirando el hueco por donde va a aparecer. A los aprendices eso les gusta contarlo después.

En el límite del sector hay un descampado con cascotes por donde no pasa ninguna tubería. Para ahí un minuto largo todas las noches, de cara al descampado, y luego sigue. No lo ha explicado nunca y ya nadie insiste.

IX
CAP · 09 / 09

Berriane está a tres cuartos de hora

Aksil es electricista de mantenimiento en una embotelladora y vive en Berriane, subiendo hacia el norte. Se conocieron en un curso sobre presión de red, en Ouargla, y se ven en los días libres de ella, un par de veces al mes. Ninguno de los dos lo llama poco. Entre los suyos las parejas mantienen casa aparte y a nadie se le ocurre preguntar cuándo se mudan.

En enero él dijo que iba a pedir el traslado a Ghardaïa. Al centro, a un piso de alquiler, a veinte minutos andando de ella. Tiziri contestó que bueno, que ya verían, y se puso a recoger la mesa. Aksil no ha vuelto a sacarlo desde febrero y ella tampoco.

A su hermano pequeño, Yuba, que sigue viviendo con la madre y que empieza y deja los estudios cada año, le pasa dinero todos los meses. Tafsut lo ignora. Si se enterara lo daría por bueno; sencillamente Tiziri prefiere que no se sepa. Cuando va a dejarle algo a casa se queda de pie, y su madre ha dejado de ofrecerle silla.

A las once mete el geófono en la bolsa. El esparadrapo viejo le roza la palma al cerrar la cremallera. Arranca y va a la esquina del depósito, que es donde empieza la ruta.

§ 07 · Ficha de especie Felis margarita

Sobre el gato de las arenas.

Clasificación
  1. Animalia
  2. Chordata
  3. MammaliaMamíferos
  4. Carnivora
  5. Felidae
Felis margarita
Gato de las arenas (Felis margarita) en libertad
El animal real · Felis margarita Foto: Matthieu Rochette (@matthieur68) / Unsplash (Unsplash License)
Hábitat
Desiertos arenosos y pedregosos verdaderos: dunas, llanuras y regs, desde el Sáhara occidental (Mauritania, Marruecos, Argelia) hasta la península arábiga, Asia central (Turkmenistán, Uzbekistán, Kazajistán) e Irán y Pakistán. Evita el terreno rocoso escarpado y prefiere sustratos sueltos donde poder excavar o refugiarse en madrigueras. Soporta rangos térmicos extremos, de -25 °C en invierno a temperaturas de suelo de 50-58 °C en verano.
Dieta
Roedores del desierto —jerbos y gerbos sobre todo—, reptiles incluidas serpientes venenosas, aves pequeñas y artrópodos. Caza de noche y localiza a las presas casi exclusivamente por el oído, incluso cuando se mueven bajo la superficie de la arena. Obtiene toda el agua que necesita de la sangre y los tejidos de sus presas.
Longevidad
En libertad no hay una cifra publicada de forma fiable. En cautividad los registros de AnAge recogidos por Animal Diversity Web dan una media en torno a los 13 años.
Peso
De 1,4 a 3,4 kg según las fuentes, con 39-52 cm de longitud de cabeza y cuerpo más una cola de 22-31 cm. Los machos (2,1-3,4 kg) superan a las hembras (1,4-3,1 kg): un dimorfismo sexual moderado.
Adaptación
Las bullas timpánicas son, en proporción, las mayores de todos los félidos, alojadas bajo unas orejas grandes y colocadas muy bajas en el cráneo. Ese montaje capta sonidos de muy baja frecuencia y le permite localizar un roedor que se mueve varios centímetros bajo la arena sin llegar a verlo.
Récord
Con collares de radio VHF en el Adrar Souttouf, en el Sáhara marroquí, se midieron áreas de campeo de al menos 311 km² en machos y 259 km² en hembras, y se registró a un macho recorriendo más de 20 km en línea recta en una sola noche. Son territorios enormes para un felino de dos o tres kilos.

Estado de conservación

Global (UICN)
Preocupación menor
En su región
En amplias zonas del área de distribución histórica, sobre todo en partes de la península arábiga y de Asia central, el estatus real se desconoce por falta de muestreo sistemático, según el Cat Specialist Group.
Población
Desconocida. La propia evaluación de la Lista Roja señala que ni la distribución real ni el tamaño de la población están bien determinados: los registros disponibles son en su mayoría avistamientos puntuales y no existe una cifra global fiable.

Amenazas principales

  1. Captura para el comercio ilegal de mascotas exóticas, motivo por el que figura en el Apéndice II de CITES.
  2. Persecución y control de depredadores por parte de ganaderos y cazadores en varias zonas de su área de distribución.
  3. Atropellos en pistas y carreteras que cruzan el desierto, un riesgo que crece donde aumenta el tráfico nocturno.
  4. Degradación del hábitat por expansión de infraestructura energética, minería y sobrepastoreo en zonas antes intactas.
La especie no está catalogada como amenazada a escala global, así que no hay un plan de recuperación en marcha. El avance de los últimos años es de conocimiento: entre 2013 y 2020 el trabajo con collares de radio en el Sáhara marroquí produjo los primeros datos sólidos de área de campeo y movimiento de la especie en libertad, y desde 2005 los avistamientos documentados en el Sáhara han ido en aumento tras tres décadas casi sin registros.

¿Sabías que…?

01
Oye lo que pasa debajo de la arena

Sus bullas timpánicas son proporcionalmente las mayores de todos los félidos, y van alojadas bajo unas orejas grandes y colocadas muy bajas en el cráneo. Ese diseño capta sonidos de muy baja frecuencia, como el roce de un roedor moviéndose varios centímetros bajo la superficie.

02
Patas con raquetas de pelo

Bajo las almohadillas y entre los dedos le crece un pelo denso y oscuro que le cubre por completo las plantas. Esa raqueta aísla del calor abrasador de la arena de día y del frío nocturno, mejora la tracción en dunas sueltas y, de paso, difumina la huella que va dejando.

03
No bebe nunca

Saca toda el agua que necesita de la sangre y los tejidos de sus presas, sin depender de charcas ni de oasis. Es lo que le permite vivir donde vive: un terreno que va de los -25 °C del invierno a los 50-58 °C que alcanza el suelo en verano.

04
Territorios de más de trescientos kilómetros cuadrados

Con collares de radio en el Sáhara marroquí se midieron áreas de campeo de más de 311 km² en machos y 259 km² en hembras. Una noche, uno de los machos seguidos recorrió más de veinte kilómetros en línea recta. Todo eso lo hace un animal de entre uno y medio y tres kilos y medio.

05
Se enfrenta a las víboras

Además de roedores, aves y artrópodos, ataca serpientes venenosas del desierto y las remata con reflejos muy rápidos antes de recibir el mordisco. Es de las pocas especies de gato salvaje documentadas cazando vipéridos con regularidad.

06
Su nombre no viene de la flor

El naturalista francés Victor Loche describió la especie en 1858 a partir de un ejemplar del Sáhara argelino septentrional y la llamó Felis margarita por el general Jean-Auguste Margueritte, que dirigía la expedición. Nada que ver con la flor ni con el cóctel.

Preguntas frecuentes

¿Dónde vive el gato de las arenas?
En desiertos arenosos y pedregosos, desde el Sáhara occidental —Mauritania, Marruecos, Argelia— hasta la península arábiga, Asia central e Irán y Pakistán. Prefiere el sustrato suelto, donde puede excavar madrigueras, y evita el terreno rocoso escarpado.
¿Es verdad que no bebe agua?
Sí. Obtiene toda la que necesita de la sangre y los tejidos de sus presas, sin depender de charcas ni de oasis. Es una de las claves de que pueda vivir donde vive.
¿Cómo caza si no ve a sus presas?
Las oye. Sus bullas timpánicas son proporcionalmente las mayores de todos los félidos y van bajo unas orejas grandes y muy bajas en el cráneo, un montaje que capta sonidos de muy baja frecuencia. Puede localizar a un roedor que se mueve varios centímetros bajo la arena.
¿Está en peligro de extinción?
No. La Lista Roja de la UICN lo clasifica como Preocupación Menor desde la evaluación de 2016. Eso no significa que se sepa cuántos hay: la propia evaluación indica que ni su distribución real ni el tamaño de su población están bien determinados.
¿Cuántas subespecies hay?
Históricamente se describieron cuatro. La revisión taxonómica de Kitchener y colaboradores de 2017, adoptada por el Cat Specialist Group, reconoce hoy solo dos: Felis margarita margarita, del Sáhara y el norte de África, y Felis margarita thinobia, que agrupa las poblaciones de Arabia, Irán, Asia central y Pakistán. El grupo señala que hacen falta más estudios filogeográficos para confirmarlo.
¿Por qué se llama Felis margarita?
No por la flor. Victor Loche describió la especie en 1858 con un ejemplar del Sáhara argelino septentrional y la dedicó al general Jean-Auguste Margueritte, que dirigía la expedición en la que apareció.
¿Cuántas crías tiene y quién las cría?
Las camadas van de una a ocho crías, con cuatro o cinco como lo más habitual, tras una gestación de 59 a 63 días. Al ser una especie solitaria, las madres las sacan adelante solas. Estas cifras vienen de Animal Diversity Web y los registros de AnAge, que no las atribuyen a una fuente primaria concreta.
§ 08 · Conservación tres programas · verificados
Gato de las arenas

Ayuda a proteger esta especie.

Cada compra contribuye, pero la donación directa hace más. Tres ONGs con programas específicos verificados para esta especie.

Nº 01 / 03

ISEC Canada.

International Society for Endangered Cats Canada

Financió y lideró el Sand Cat Sahara Team (2013-2020), el único proyecto de campo dedicado en exclusiva al gato de las arenas: collares de radio, guías locales y un veterinario del Jardín Zoológico Nacional de Rabat trabajando en el Sáhara marroquí.

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Nº 02 / 03

Cat Specialist Group.

IUCN SSC Cat Specialist Group

Red científica mundial de referencia en felinos silvestres. Mantiene la ficha de especie del gato de las arenas, coordina la revisión taxonómica de las subespecies y sustenta su evaluación en la Lista Roja.

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Nº 03 / 03

Panthera.

Panthera · Small Cats Program

Desde 2018 financia y publica investigación específica sobre el gato de las arenas, incluidos los estudios de área de campeo, dentro de su programa dedicado a los felinos pequeños del planeta.

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Animal Kinhood · 32 personajes

Treinta y dos nombres. Treinta y dos historias. Treinta y dos personalidades. Un mismo proyecto.

Catálogo completo · Drop 01 — Q3 2026 Explorar Animal Kinhood