La hoja que dejó Ammi Bakir
La formó Ammi Bakir, que llevaba veintitantos años andando la red de Ghardaïa y que hablaba poco. Antes de irse le dejó una hoja cuadriculada con el orden en que se recorren los sectores, escrita a mano. Empieza en la esquina del depósito viejo. El depósito lleva años fuera de servicio y al sector se entra mucho mejor por el otro lado; se lo han dicho más de una vez, y ella se encoge de hombros y entra por donde entra. La hoja sigue doblada en cuatro en la guantera de la furgoneta.







