Lo que se carga en una ruta de noche
El sector alto es el más disperso de Ghardaïa y el que queda más lejos de la base, y Tiziri lo hace andando. Para en mitad de la calzada, se agacha, apoya la mano abierta en el asfalto y se queda ahí un rato largo, callada, antes de sacar el aparato. Cuando por fin mide, el punto ya está marcado. Y todo lo que necesita para eso —el equipo, los partes, lo que caiga de camino— va con ella la noche entera, colgado de un hombro. Nada de eso se queda en ningún sitio.







