La bolsa del trueque del sótano
En su historia, Otto tiene en el sótano de su edificio un almacén sin nombre: estantes de madera, botes de cristal de segunda mano, semillas que aguantan el frío extremo. La gente del barrio deja algo y se lleva algo, sin acta ni misión, solo cosas que pasan de mano en mano. Una bolsa de tela le pega justo por eso: es el objeto del que carga cosas de aquí para allá sin darle importancia. En el retrato solo se ve su cara amable; lo demás va dentro, invisible.







