Donde aprendió a guardar las cosas
De pequeño pasaba las tardes en un sótano, con la vecina mayor que lo cuidaba mientras su madre trabajaba: una reno-Kin con un huerto bajo lámparas y estantes llenos de botes etiquetados. De ella aprendió a distinguir olores de fermentación, a rotular cada tarro y a callar cuando el silencio valía más que la explicación. Toda su forma de cuidar viene de aquellas tardes calladas. El retrato no cuenta eso; de dónde le viene, lo cuento en su historia.







