Un zorro que camina para pensar
Lo creé de frente y con el fondo limpio: en una camiseta se lee de un vistazo. Pero lo que no cabe en el algodón es lo que hace cuando el cuerpo le pide moverse: en su historia, cada pocas semanas Otto desaparece un día entero y camina la costa hasta que se cansa lo suficiente para que la cabeza pare. No corre ni entrena; camina, y con eso le basta. Es su forma de ordenar lo de dentro, la que otros consiguen meditando.







