La luz al borde de la vía
Entre Abanga y Ndjolé hay sitios donde el tren no tiene parada oficial: sin andén, sin cartel con el nombre, sin nada en el horario que lo mencione. La gente se coloca al borde de la vía con una lámpara de queroseno o la linterna de un teléfono encendido, y Ndong frena. Nadie se lo ha prohibido nunca por escrito y nadie se lo ha pedido tampoco. Espera a que carguen los bultos, cuenta a los que suben y arranca otra vez. Es la frase que le conocen en toda la línea, y la dice como quien da una instrucción: tú enséñame la luz, que yo paro. Si alguna vez has alumbrado un tren con el móvil, sabes que no todos paran.







