Ocho años y ninguna pared ocupada
En su historia, el cuarto de Ndong tiene una habitación, un hornillo, una silla y un ventilador que no apaga ni en la estación seca. Ocho años allí y las paredes siguen como el primer día. Cosas tiene, pero las suyas están todas en otro sitio, monte adentro, en la casa de su madre. Cuando alguien de la línea sube a verlo se sorprende, y él no da explicaciones.







