Animal Kinhood Animales salvajes Preocupación menor
12 min de lectura 9 capítulos Live · Numazu
Retrato frontal de Naoko, una hembra adulta de rape abisal de piel oscura casi negra, boca ancha con dientes finos a la vista y ojos pequeños y azulados a los lados de la cabeza. Sobre la cabeza lleva el filamento con la esca encendida, un punto de luz blanca. Viste americana negra de solapa fina, camisa azul petróleo, corbata de raso color cobre y pañuelo de bolsillo a juego. Fondo liso verde grisáceo. AK · 37 N 35°06′ E 138°52′ Naoko Numazu, JP PHOTO ©YP · 2026
Animal Kinhood · Animales salvajes Nº 37 / 36 Episodio · Naoko
Melanocetus johnsonii

Naoko.

Rape abisal

La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía.
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Biografía · Bloque 01 de 03 Rape abisal
Caps · I–II–III

Subir con la lámpara.

I
CAP · 01 / 09

Ponme la hora exacta

Naoko Mochizuki llega al muelle exterior del puerto de Numazu a las seis y diez, con el maletín en la mano izquierda y el coche de empresa aparcado marcha atrás, como siempre. El carguero que tiene que peritar entró de madrugada escorado a estribor y desde entonces está con las bombas puestas. El armador la espera al pie de la pasarela y empieza a contarle lo que pasó antes de que ella haya puesto un pie a bordo.

—Ponme la hora exacta —dice ella.

El armador le da una hora redonda. Ella pide que se la repita con los minutos, la anota, repite el número en voz baja y solo entonces abre el maletín.

Dentro hay una cinta métrica de tres metros, un juego de lápices duros, dos bolsas de plástico transparente, un puñado de bridas y una lámpara de mesa pequeña con la pantalla abollada. La lámpara es lo primero que saca.

Es perito tasadora de siniestros marítimos de la Mutua de Armadores de Suruga y lleva veinte años en la misma delegación. La flota de altura de Numazu es media cartera; el resto son cargueros de cabotaje, remolcadores y dragas. Sube a bordo cuando algo ha ido mal: una bodega anegada, un palangre enredado en la hélice, un arrastrero que tocó fondo en la bocana. Baja, mide, fotografía a un palmo de distancia y escribe un informe. El informe decide si se cobra.

Los otros peritos de la delegación se reconocen porque hacen las fotos desde la puerta del compartimento. Las de ella están hechas pegadas a la chapa, con la lámpara puesta encima de lo que se mide, y se distinguen a primera vista en cualquier expediente.

II
CAP · 02 / 09

Una frase que no miente

En el escritorio de su portátil hay una carpeta que se llama «plantillas». Dentro hay veintitantos documentos con los formatos que usa cada semana: actas de inspección, cartas de nombramiento, anexos de mediciones, modelos de requerimiento. Y hay uno que abre mucho menos y que se sabe de memoria.

Es una fórmula de cuatro líneas. Traslada una pérdida de la columna de lo cubierto a la columna de lo no cubierto sin decir una sola cosa que sea falsa. La pieza que lo hace todo es una subordinada: condiciones de mar no excepcionales para la época del año. Si el temporal que movió la carga entra dentro de lo que ese mes hace normalmente en esa bahía, la avería deja de ser un accidente y pasa a ser previsible, y lo previsible tiene otra casilla. Cada dato del informe sigue siendo cierto. El armador sigue sin cobrar.

La escribió por primera vez a los treinta y siete. El expediente era de un armador pequeño de Heda, de esos apellidos que en la costa oeste de Izu se oyen desde niña; su padre le había reparado la caldera al padre de aquel hombre. Naoko midió, fotografió, pidió los partes de los tres días anteriores y llegó a la conclusión a la que llegó. Nadie le pidió nada. Nadie la llamó por teléfono. Esa misma tarde volvió a la delegación, copió el párrafo en un documento en blanco, lo guardó en la carpeta con el resto de los formatos y no se lo comentó a nadie.

Desde entonces lo ha usado más veces. No lleva la cuenta.

III
CAP · 03 / 09

Dos clics

Este año hay un expediente que se le está complicando. Un remolcador con avería de máquina, un cabo que se partió y una lectura de las condiciones que admite dos formas de escribirse. Las dos son ciertas. Una le sale más cara a la mutua.

Lleva tres semanas dándole vueltas al orden de los anexos.

El jueves llega a la delegación antes que nadie, con el café al lado del ratón y la persiana todavía bajada. La lámpara está apagada sobre la mesa, con la pegatina del inventario hacia arriba. Abre la carpeta de plantillas y baja hasta el documento. Dos clics.

Voiceline · cita canónica del personaje Naoko · Rape abisal
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La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía. AK · 37 · Naoko · Numazu 2025 La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía. Voiceline · Melanocetus johnsonii La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía. AK · 37 · Naoko · Numazu 2025 La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía. AK · 37 · Naoko · Numazu 2025 La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía. Voiceline · Melanocetus johnsonii La luz que ya hay puesta en un sitio no sirve. Subo siempre con la mía. AK · 37 · Naoko · Numazu 2025
§ 04 · Objetos Ediciones abiertas · cotidianos
10 piezas · Impresión bajo demanda

Lleva a Naoko a casa.

Biografía · Bloque 02 de 03 Raíces
Caps · IV–V–VI

Detrás de la calle comercial.

IV
CAP · 04 / 09

Domingos en el varadero

Su padre, Susumu, fue calderero del varadero de reparación del puerto hasta los sesenta y dos. Los domingos que le tocaba guardia se la llevaba con él. Ella tenía seis años la primera vez.

De aquel día se acuerda de la lámpara. Una portátil de mango de goma que su padre enganchaba en el andamio para ver dentro de un tanque y que al terminar volvía a dejar en el armario del taller. Era del taller. Nadie se la llevaba a casa y nadie discutía eso.

De él sacó dos cosas que sigue haciendo. Una es apoyar el dorso de la mano en el mamparo antes de bajar a una bodega y esperar dos segundos: si al otro lado hay agua, se nota antes en la piel que en los ojos. La otra es no fiarse nunca de la luz que ya viene puesta en un sitio.

Su madre, Kazuko, estuvo treinta años en la caja de una papelería de la calle comercial y sigue viviendo con Susumu en la casa de detrás. Cuando Naoko aparece sin avisar, le pone el plato. Hace dieciséis años que no le pregunta por su vida: dejó de hacerlo el año en que Naoko cumplió treinta y contestó «bien» tres veces seguidas. Naoko se dio cuenta cuatro años más tarde, un Año Nuevo, comiendo. No dijo nada.

V
CAP · 05 / 09

La chaqueta de la otra percha

Con doce años fueron a comprar el uniforme del instituto. Se probó la chaqueta de la sección de chicas, se la quitó, la dejó doblada en el mostrador y se quedó mirando la otra percha. No dio explicaciones. Su madre le cogió las mangas en casa y del hombro no dijo nada, que le venía dos tallas grande.

Tres años después entró sola en la sastrería de caballero de la calle comercial, con el dinero del Año Nuevo. El sastre le tomó medidas sin preguntarle para quién era el traje. Le tomó las mismas que le sigue tomando: hace veinte años que no le cambia ninguna y él las apunta igual cada vez, en la misma libreta de tapas de hule. Naoko va a probarse a media mañana entre semana, cuando en la tienda no hay nadie, y sale con la americana al brazo dentro de su funda.

Solapa fina, camisa lisa, corbata de raso. El pañuelo de bolsillo lo dobla ella y siempre igual. En la delegación es la única que va así. En las inspecciones se cambia el calzado dentro del coche y sube a bordo con el traje puesto.

VI
CAP · 06 / 09

El año de pasar a limpio

Se fue a Tokio a los dieciocho, a estudiar arquitectura naval. Cuatro años. No trajo a nadie a casa por Año Nuevo y nadie de Numazu subió a verla, y las dos cosas le parecieron lo normal.

Volvió a los veintitrés y entró de auxiliar en la mutua. El primer año no subió a un solo barco: pasó doce meses pasando a limpio los informes de otros peritos, corrigiéndoles las unidades y montando los anexos de fotos. El orden que usa hoy lo aprendió ahí, viendo cuáles se devolvían y por qué.

El primer peritaje sola se lo dieron a los veintiséis. Una draga de arena con la bodega anegada, de noche, en el muelle exterior, con el foco del muelle fundido desde hacía semanas. Antes de salir cogió de la estantería de la oficina la lámpara de mesa que había, la metió en el maletín y se fue.

No la ha devuelto. Tampoco ha pedido una propia. La pegatina del inventario sigue en la base, con el número de la delegación y el año, y la ve cada vez que la enciende.

Biografía · Bloque 03 de 03 Oficio
Caps · VII–VIII–IX

La bahía que tiene enfrente.

VII
CAP · 07 / 09

La hora que no cambió

Un patrón le pidió a los treinta y tres, delante de dos testigos, que cambiara una hora en un informe. Media hora. Lo justo para que la avería quedara del otro lado del relevo de guardia.

Naoko le pidió que le repitiera la hora exacta. Él se la repitió. Ella la anotó como se la habían dado la primera vez, cerró la libreta y firmó el acta esa misma tarde.

El patrón no volvió a dirigirle la palabra. Le siguió peritando los barcos ocho años más, sin incidencias, hasta que vendió la empresa y se retiró a Mishima. El mismo año en que firmó aquella acta, la mutua le amplió el ámbito de firma.

Le ofrecieron llevar el departamento desde la oficina de Tokio cuando cumplió cuarenta y uno. Pidió una semana para pensarlo. Contestó por correo un martes por la mañana, tres líneas, y siguió subiendo a los barcos. En casa de sus padres no lo mencionó. En la delegación se enteraron por el organigrama nuevo.

VIII
CAP · 08 / 09

La caja de Año Nuevo

Su hermana Yuka vive en Mishima, a dos paradas de tren, con dos crías y la casa llena de gente a todas horas. Cada Año Nuevo le manda una caja con comida para una semana. Naoko se la come en una tarde y le da las gracias por mensaje al día siguiente. No hablan por teléfono.

Come una vez al día, tarde, y come muchísimo. En las comidas de trabajo vacía la mesa mientras los demás van todavía por el primer plato, y si alguien lo nota dice que no le ha dado tiempo a desayunar. Es verdad que no le ha dado tiempo.

Se ven en casa de los padres en Año Nuevo y en obon. Naoko llega cuando ya han empezado, se sienta donde queda sitio y se va antes de que saquen la fruta.

Llega a su piso a las nueve o a las diez y deja el interruptor donde está. Deja las llaves, se quita los zapatos, se sirve algo de la nevera y espera. Cuando fuera está completamente oscuro, enciende la lámpara del salón. La vecina del rellano lo ve desde su ventana y una vez le preguntó si se le había ido la corriente. Le dijo que no.

IX
CAP · 09 / 09

Nunca ha bajado a mirarla

La bahía de Suruga es la más profunda del país. A pocos kilómetros de la bocana, delante mismo de la delegación, el fondo se va a dos mil quinientos metros. De ahí abajo, donde no llega nada de luz, viene su gente.

Nunca ha bajado a mirarla. Lo que sabe de los suyos lo ha leído: que no hay censo, que nadie los ha contado nunca, que en toda la historia registrada solo se ha visto viva a una de las suyas dos veces, y que la segunda salió a la superficie frente a Tenerife una mañana de enero, delante de una cámara, y se murió esa misma tarde. No lo cuenta.

En Numazu la conocen en dos sitios: en la sastrería y en la papelería donde estuvo su madre. En la delegación la consultan todos, nadie se sienta a su lado, y si les preguntas por qué no sabrían decirlo. A ella le parece lo corriente.

El jueves, a media mañana, sube al remolcador con el expediente todavía sin cerrar. Apoya el dorso de la mano en el mamparo, espera dos segundos y enciende la lámpara.

> **Cita canónica:** Ponme la hora exacta, dice antes de anotar nada, y luego firma el informe con una lámpara que sigue teniendo la pegatina del inventario de la oficina.

§ 07 · Ficha de especie Melanocetus johnsonii

Sobre el rape abisal.

Clasificación
  1. Animalia
  2. Chordata
  3. Actinopterygii
  4. Lophiiformes
  5. Melanocetidae
Melanocetus johnsonii
Rape abisal (Melanocetus johnsonii) en libertad
El animal real · Melanocetus johnsonii Foto: Emőke Dénes / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Hábitat
Zona meso y batipelágica de mares tropicales y templados de todo el mundo, habitualmente entre 200 y 1.500 metros de profundidad, con registros ocasionales bastante más hondos. Oscuridad permanente, frío y presión alta.
Dieta
Depredador de emboscada oportunista. Permanece casi inmóvil agitando la esca luminosa para atraer presas —peces, crustáceos y cefalópodos pequeños— y las engulle enteras de un golpe de mandíbula. La boca desproporcionada y el estómago extremadamente distensible le permiten tragar presas mayores que su propio cuerpo, lo que en un medio donde una comida puede tardar semanas es la única estrategia que funciona.
Longevidad
Desconocida en libertad: no existen estudios de marcaje ni seguimiento a largo plazo de la especie viva. En cautividad ningún adulto ha sobrevivido más que unas horas.
Peso
Las hembras alcanzan unos 18 cm de longitud total y pesan del orden de unos cientos de gramos. Los machos son enanos, de apenas 2 o 3 centímetros, y carecen de illicium y de esca: es el dimorfismo sexual más extremo de la familia Melanocetidae.
Adaptación
La luz de la esca no la produce el pez: la generan bacterias simbióticas del género Enterovibrio alojadas en el bulbo terminal del illicium. La relación es facultativa —las bacterias pueden vivir libres en el agua de mar— y se adquiere de forma horizontal desde el entorno en cada generación, no por herencia materna.
Récord
Primer vídeo de la especie viva en su hábitat: ROV Doc Ricketts del MBARI, cañón submarino de Monterey, 17 de noviembre de 2014, a unos 580 metros. Único registro de un adulto vivo en superficie y a plena luz: frente a Tenerife, el 26 de enero de 2025.

Estado de conservación

Global (UICN)
Preocupación menor
En su región
No hay evaluación regional para Japón ni para la bahía de Suruga. La bahía es la más profunda del país, con fondos de unos 2.500 metros muy cerca de la costa, y reúne las condiciones de oscuridad y frío que definen el hábitat de la especie; no existe, sin embargo, registro publicado y confirmado de Melanocetus johnsonii capturado allí, aunque sí se documentan otros rapes abisales ceratioideos como captura incidental en la zona.
Población
Sin cifras ni censo fiables. No existe ningún estudio de estimación poblacional para Melanocetus johnsonii: la categoría de preocupación menor se apoya en la ausencia de pesquería dirigida y en lo amplio de la distribución geográfica, no en un conteo real de individuos.

Amenazas principales

  1. Captura incidental en pesquerías de arrastre de aguas profundas, aunque no es especie objetivo de ninguna pesquería comercial.
  2. Minería de aguas profundas, que podría alterar los hábitats bentónicos y las columnas de agua batipelágicas adyacentes donde vive.
  3. Desoxigenación y calentamiento de las capas oceánicas intermedias asociados al cambio climático, que podrían desplazar o reducir las zonas de mínimo oxígeno que la especie parece tolerar bien.
  4. Ausencia casi total de seguimiento científico continuado, que impediría detectar un declive real aunque estuviera ocurriendo.
No hay programa de recuperación porque no hay declive medido ni población conocida. Lo que cambiaría el cuadro no es una acción de rescate, sino seguimiento: exploración robótica sostenida del mar profundo y protección del fondo frente al arrastre y la minería submarina.

¿Sabías que…?

01
Una luz que no es suya

El rape abisal no fabrica su propia luz. Sobre la cabeza le cuelga una esca donde viven bacterias bioluminiscentes captadas del agua del mar, no heredadas de su madre. El pez aporta el refugio; las bacterias, el destello que atrae presas en la oscuridad total del abismo.

02
Bacterias de alquiler, no de familia

Un estudio de 2020 publicado en eLife descubrió que rapes abisales de familias completamente distintas comparten cepas casi idénticas de una bacteria del género Enterovibrio, de genoma muy reducido y adaptada casi en exclusiva a vivir dentro de la esca. Cada generación capta sus bacterias de una reserva compartida en el océano en lugar de heredarlas.

03
Un estómago más grande que él mismo

La hembra puede tragar presas mayores que su propio cuerpo gracias a una boca desproporcionada, dientes afilados y curvados hacia dentro que funcionan como los barrotes de una trampa, y un estómago capaz de distenderse varias veces su volumen. Donde una comida puede tardar semanas en repetirse, comer todo lo que se cruce es lo único que funciona.

04
Aguanta donde casi nada respira

Su fisiología le permite regular el metabolismo aeróbico y tolerar periodos largos de oxígeno muy bajo, habituales en ciertas capas del océano profundo. Eso lo mantiene activo en un ambiente que sería letal para la mayoría de los peces de aguas someras.

05
Quince centímetros y dos y medio

El dimorfismo sexual de la familia Melanocetidae es de los más extremos que se conocen entre los vertebrados: las hembras llegan a unos 18 centímetros y llevan la esca luminosa, mientras que los machos miden apenas dos o tres centímetros, no tienen illicium ni esca y tienen el aparato digestivo atrofiado.

06
Visto vivo dos veces en toda la historia

Toda la información visual que existe de esta especie viva procede de dos episodios: el vídeo del ROV del MBARI en el cañón de Monterey en 2014, a 580 metros, y el ejemplar filmado en superficie frente a Tenerife en enero de 2025, que murió poco después. Entre los dos hitos median más de diez años sin un solo avistamiento confirmado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se le llama diablo negro marino?
Por su familia. Melanocetidae viene del griego melas, «negro», y ketos, «monstruo marino», y en inglés a toda la familia se la llama black seadevils, «diablos negros del mar». El nombre describe el color y el aspecto, no el comportamiento.
¿Cómo produce la luz de su caña?
No la produce él. La luz la generan bacterias bioluminiscentes del género Enterovibrio que viven dentro del bulbo del extremo de la caña. El pez pone el alojamiento y las bacterias ponen la luz, y no se heredan de la madre: cada generación las capta del agua del mar.
¿Es verdad que los machos son diminutos?
Sí. Es uno de los dimorfismos sexuales más extremos que se conocen entre los vertebrados: las hembras llegan a unos 18 centímetros y llevan la esca luminosa, y los machos miden dos o tres centímetros, no tienen caña ni esca y tienen el aparato digestivo atrofiado. En el género Melanocetus la unión es temporal, no una fusión permanente como en otros rapes abisales.
¿A qué profundidad vive?
Habitualmente entre los 200 y los 1.500 metros, en la franja meso y batipelágica de los mares templados y tropicales de todo el mundo, con registros ocasionales bastante más hondos. Es oscuridad permanente: ahí abajo no llega nada de luz solar.
¿Cuántos quedan?
No se sabe. No existe ninguna estimación poblacional publicada para esta especie. Está catalogada como de preocupación menor, pero esa categoría se apoya en que no hay pesquería dirigida y en lo amplio de su distribución, no en un conteo. En la práctica se conoce mejor su rareza demostrada que su supuesta abundancia.
¿Se ha visto vivo alguna vez?
Dos veces en toda la historia registrada. El ROV Doc Ricketts del MBARI filmó a uno en el cañón de Monterey el 17 de noviembre de 2014, a unos 580 metros. Y el 26 de enero de 2025 apareció otro frente a Tenerife, en superficie y a plena luz del día, filmado durante cerca de una hora; murió poco después.
§ 08 · Conservación tres programas · verificados
Rape abisal

Ayuda a proteger esta especie.

Cada compra contribuye, pero la donación directa hace más. Tres ONGs con programas específicos verificados para esta especie.

Nº 01 / 03

JAMSTEC.

Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology

Agencia nacional japonesa de investigación oceánica y de aguas profundas, con base en Yokosuka. Opera vehículos autónomos y sumergibles de gran profundidad que exploran fondos como los de la costa de Shizuoka, y genera la base científica sobre la que se sostiene cualquier gestión futura del mar profundo japonés, incluida la bahía de Suruga.

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Nº 02 / 03

DSCC.

Deep Sea Conservation Coalition

Coalición internacional de más de 130 organizaciones especializada en exclusiva en la protección de los ecosistemas de aguas profundas. Impulsa una moratoria sobre la minería submarina, presiona por la protección de montes submarinos frente al arrastre de fondo y participa en la revisión de pesquerías de fondo de Naciones Unidas: el hábitat exacto del que depende el rape abisal.

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Nº 03 / 03

MBARI.

Monterey Bay Aquarium Research Institute

Instituto oceanográfico sin ánimo de lucro fundado en California en 1987, responsable del primer vídeo grabado de esta especie viva en su hábitat, en el cañón de Monterey en 2014. Desarrolla la tecnología de exploración robótica que hace posible documentar criaturas batipelágicas como el rape abisal.

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Animal Kinhood · 36 personajes

Treinta y seis nombres. Treinta y seis historias. Treinta y seis personalidades. Un mismo proyecto.

Catálogo completo · Drop 01 — Q3 2026 Explorar Animal Kinhood