La lámpara que no es suya
En su historia, a cada inspección se lleva una lámpara de mesa pequeña. La cogió de la estantería de la delegación hace veinte años, la noche de su primer peritaje sola, y no la ha devuelto nunca. Tampoco ha pedido una propia. La pegatina del inventario sigue pegada en la base, con el número de la delegación y el año, y la ve cada vez que la enciende. Un auxiliar nuevo le ofreció una vez comprarle otra igual con el presupuesto de material y no entendió por qué le dijo que no.







