Domingos en el varadero
Su padre, Susumu, fue calderero del varadero de reparación del puerto de Numazu. Los domingos que le tocaba guardia se la llevaba con él, y ella tenía seis años la primera vez. De aquel día se acuerda de una lámpara portátil de mango de goma que su padre enganchaba en el andamio para ver dentro de un tanque, y que al terminar volvía a dejar en el armario del taller. Era del taller. Nadie se la llevaba a casa.







