El café al lado del ratón
Llega a la delegación antes que nadie, con la persiana todavía bajada y el café al lado del ratón. Es la hora en que revisa lo que firmó ayer. Tiene una manía que no se le ha quitado en veinte años: repetir en voz baja la última cifra que le han dado antes de escribirla, y lo hace también cuando no hay nadie delante que se lo pueda confirmar.







