La cara que te mide antes de contestar
Lo que se ve es una liebre serena, de cuello alto mostaza y cinta ciruela, mirando al frente. Nada de gestos. Esa contención es lo que perseguía al crearla: la sensación de que hay una respuesta preparándose y todavía no ha salido.
En su historia, Olwen contesta después de una pausa, como si la pregunta tuviera que cruzar el campo entero antes de llegarle. Y lo que dice, luego, no se mueve de ahí. La lámina guarda ese instante justo anterior: el silencio educado de quien no habla por rellenar.







