Para los recados de la semana
Esta bolsa de tela de liebre está pensada para el uso de verdad: la compra del mercado, el pan, la fruta que este año viene cara, lo que caiga, ida y vuelta. Le pega a Olwen, que llena la bolsa una vez para ella y otra para el vecino mayor al que le acerca los recados los martes. No hace de eso una historia; simplemente carga y reparte.
En el retrato solo se ve la cara seria, una liebre de orejas altas y mirada tranquila. Lo demás lo cuento en su historia, no cabe en una tela.







