El reloj de la escarcha
El campo de Olwen no funciona con despertador, funciona con la luz. A las siete y diez de una mañana de enero ella ya lleva una hora fuera, con el aliento visible y el termo por la mitad. Esa manera de estar despierto antes que el sol — el café de pie, la ruta pensada la noche anterior — es la que llevas al pecho con esta camiseta. Y va con quien no necesita que le den los buenos días para empezar.







