El pañuelo de un martes de agosto
La persona más importante de la vida de Nayna fue su abuela Wanjiku, que vendía chai —té con especias— en una estación de Nairobi. Murió un martes de agosto preparando el de la mañana, y Nayna llegó veinte minutos tarde. Lo primero que hizo fue quitarle del cuello el pañuelo rojo de lunares negros y atárselo al suyo; no se lo ha quitado en tres años. En el retrato lo lleva puesto: es lo único que esta lámina te cuenta de todo aquello. El resto está en su biografía.







