Lunga Lunga Road
El taller esta en South B, zona industrial de Nairobi, detrás de un portón azul con las letras NAYNA MOTORS pintadas a mano. Dentro: un banco de trabajo largo, herramientas colgadas en paneles de madera, un compresor, un ficus en una esquina y un gato que duerme sobre los trapos. Tres puertas más alla, el puesto de chai de mama Amina. A cincuenta metros, el taller de camiones de Njoroge, que a veces le trae ugali de su mujer.
Lo que no se ve en el retrato es el banco de trabajo. Pero esta ahí, detrás de todo. Porque Nayna no se ha vestido para la foto: la chaqueta biker negra es la que lleva cada dia desde que la compró en Gikomba con el dinero de su segunda moto reconstruida. El pañuelo rojo con lunares negros era de su abuela Wanjiku, que vendia chai en Syokimau hasta que murió un martes de agosto. Y la corona de flores rojas es algo que hace cada mañana: baja al mercado de Wakulima antes de las seis, compra lo que haya --rojas si puede, 150 chelines, a veces 200-- y las lleva en la mano izquierda apretadas contra el manillar de su Honda CB125 mientras sortea matatus vacíos por Haile Selassie Avenue. Lo primero que hace al llegar al taller es ponerlas en un bote de aceite vacío sobre el banco de trabajo. Lo segundo, chai.
El bote de aceite con flores. El aceite se acabo hace tiempo. Las flores se renuevan cada dos o tres dias. Y entre medias, los pétalos se caen sobre el banco y quedan entre las llaves y los tornillos: rojo sobre metal. Nayna no lo ve como decoración. Ella lo ve como su taller.







