Flores frescas antes de abrir
Lo primero que hace Nayna cada mañana, antes de tocar un motor, es poner flores frescas en un bote de aceite vacío sobre el banco. Baja de madrugada al mercado, compra un ramo —rojas si puede— y lo lleva al taller. Las marchitas no las tira hasta que llegan las nuevas, así que a veces caen pétalos entre las llaves y los tornillos: rojo sobre metal. No lo ve como poesía; lo ve como su taller. Una bolsa de tela le pega por eso: es el objeto del que carga cosas de un sitio a otro sin darle importancia.







