Un axolote para llevar a cuestas
En la bolsa va el retrato de Ikal: un axolote de piel rosa pálida, con las branquias rojas y plumosas a los lados de la cabeza como una corona y la boca ancha, con esa curva hacia arriba. Viste la camisa roja a cuadros y la chaqueta vaquera azul, muy usada. Lo creé de frente y con el fondo liso: se reconoce de un vistazo cuando cruzas la calle o subes al metro, sin nada alrededor que le reste sitio.







