Un retrato que se queda
En la imagen hay un axolote de piel rosa pálida, con las branquias rojas y plumosas asomando a los lados de la cabeza y la boca ancha curvada hacia arriba, esa media sonrisa que traen de fábrica. Va con la camisa roja a cuadros y la chaqueta vaquera azul, gastada. Lo creé mirando al frente, sobre un fondo liso: enmarcado y colgado, se lee entero desde la puerta, sin nada que le reste sitio.







