El peso de las cosas en la palma
En su historia, cuando alguien le enseña una joya, César la deja un momento en la palma abierta y la sopesa, quieto, antes de decir nada: lee el peso y la ley del metal por el tacto, y solo después habla. Con su propia cadena hace ese gesto sin darse cuenta, uno que repite desde los quince. Y antes de opinar de algo suele soltar un chasquido suave con la lengua. A quien lo conoce, ese chasquido le dice más que un párrafo. Nada de todo esto está en la bolsa; es quién es él.







