Tres años en un disco duro
De madrugada, Bruno sale solo con una grabadora y captura lo que encuentra: un contenedor cerrándose junto al Vieux-Port, las gaviotas a las tres, el mistral golpeando las antenas del puerto. No publica nada. En la pared del baño tiene un mapa de Marsella con puntos rojos: cada punto, un sitio donde grabó algo. Lleva tres años así y no ha compartido un solo archivo. Dice que no están listas; llevan tres años sin estarlo. La obra más íntima que tiene la guarda donde no la oye nadie.







