Cuida sus oídos, y ya está
Bruno tiene una manía con la que un niño se identifica enseguida: cuida muchísimo sus oídos, porque son la herramienta con la que trabaja. Lleva tapones hasta cuando no está en un concierto —en el metro, en un bar— y no le importa que le miren raro. Para él no es manía: es sentido común, como quien guarda con cuidado lo que más usa. Escuchar bien es su superpoder, y lo protege.







