El día que eligió el oficio
Su primera mezcla en directo fue en Le Molotov, una sala de doscientas personas de Marsella. La banda era terrible; el sonido, correcto. Y ahí lo entendió: lo suyo no era la música ni el escenario, era el problema. Hacer que un espacio suene como debería. Había llegado a la ciudad a los dieciocho, en tren, y empezó cargando equipos y enrollando cables por lo mínimo. Los primeros meses cenaba pan con queso en un banco porque no le llegaba para más.







