Se le pasa lo de al lado
Está tan pendiente de lo alto y lo lejano —de lo que hay ahí arriba, noche tras noche— que se le pasan las cosas que tiene al lado: una llamada de su hermana Halima sin devolver, el vaso de bissap que un vecino le deja en la puerta y ella encuentra frío por la mañana, la cena en el plato mientras anota de pie en la ventana. Persigue algo suyo en el cielo con una terquedad que la aísla un poco sin que lo note; y cuando alguien se lo dice, se ríe y vuelve a subir a la azotea.







