Primera ronda
Esta taza de Ayana, jirafa del norte, es una taza de cerámica con interior de color y el retrato impreso en la superficie exterior. Para café, para té, para lo que tomes a las siete de la mañana o a las dos de la madrugada. Un objeto de uso diario, sin más pretensión que esa: tener algo en las manos que además tenga una historia detrás.
En Kouré, a sesenta kilómetros de Niamey, el té verde se sirve en tres rondas. Es el protocolo social de cada visita de campo: no se habla de lo importante hasta que se ha tomado té. La primera ronda es amarga, fuerte, concentrada. La segunda baja la intensidad. La tercera es dulce. El anfitrión prepara el té en un hornillo pequeño, lo vierte desde altura para que haga espuma, y lo sirve en vasos de cristal minúsculos que queman los dedos. No hay prisa. No se puede tener prisa. Saltarse el ritual es saltarse la conversación.
Ayana lleva doce años haciendo ese ritual antes de cada grabación. Documentalista de patrimonio oral en el Centre Culturel Oumarou Ganda de Niamey, coordina un proyecto de archivo que recoge las historias de las comunidades que conviven con las últimas jirafas de África occidental. Sesenta y siete informantes, ciento ochenta horas grabadas. Y antes de cada hora grabada, tres vasos de té.







