La capa de más
Y calor es un tema con Otto. A él no le hace falta. Trabaja ocho horas en una cámara frigorífica a veinte bajo cero en una planta de procesado de pescado en Tromsø, y no se queja del frío. Le sienta bien. Su piso en Kvaløya está a dieciséis grados — la mayoría de noruegos lo tienen a veintiuno o veintidós — y abre la ventana en invierno aunque fuera haya menos veinte. Cuando todo el mundo sube la calefacción, Otto baja la suya. Es un zorro ártico: su especie no muestra estrés por frío hasta los setenta bajo cero.
Pero siempre lleva una capa de ropa de más. Incluso en interiores. El gorro casi nunca se lo quita. No es por el frío de fuera. Es otra cosa. El jersey de punto grueso con cuello vuelto subido hasta la barbilla, la lana siempre encima, el gorro que no se quita ni en interiores. Quitarse ropa en público le resulta incómodo. El zorro ártico tiene el pelaje más aislante de todos los mamíferos — setenta por ciento subpelo fino en invierno — y cambia de pelaje dos veces al año. Otto no cambia de jersey: lleva el mismo como si hubiera decidido quedarse en una sola estación.
Esta sudadera funciona al revés que Otto: a ti probablemente sí te haga falta el calor. Para un día de otoño, para estar en casa cuando baja la temperatura, para salir a hacer recados cuando no apetece buscar el abrigo. El bolsillo canguro es útil si eres de los que guarda cosas encima — llaves, móvil, frutos secos. Otto lleva frutos secos en todos los bolsillos de todo lo que tiene, pero eso es un tema que la [biografía](https://www.yagopartal.com/es/otto-zorro-artico/) explica mejor.







