La noche que pagó la barca
La barca cruza el río dos veces al día y el paso cuesta poco. Chisomo lo pagó una noche, cuando su hermano llevaba media tanda hecha y la explanada del horno estaba llena, y se fue sola al otro lado. Volvió antes de que él acabara. Le dijo una sola cosa: que se le oía. Qué se oía exactamente desde allí, a qué distancia, si se entendían las palabras o solo el ruido, eso no lo contó. Ni esa noche ni después. Tampoco ha vuelto a cruzar.







