Un serrucho prestado y una tabla de cajón
Se la hizo a los trece, con un serrucho que le prestaron y una tabla de un cajón de tomates. Es la gavera: el molde donde vuelca el barro para que salga el ladrillo. Le salió un dedo más larga que las corrientes y no la ha rehecho. De ahí salen unos ladrillos que se conocen a simple vista; hay paredes por ahí donde desde la calle se ve cuál hilada es suya. Si alguien se lo comenta, contesta lo mismo: un dedo más larga, sí, ya lo sé, es la que tengo.







