Lo que Hine no explicó nunca
En su historia, Kiri empezó a acompañar a su madre a los catorce años. Su trabajo consistía en sostener la luz y estarse callada. Tardó dos años en darse cuenta de que Hine le pasaba los instrumentos en el orden equivocado. Nunca era despiste: siempre el mismo orden torcido, para que la hija tuviera que adivinar cuál tocaba y adelantarse. Cuando Kiri lo entendió no dijo nada y siguió sosteniendo la luz. No recuerda una sola conversación en la que su madre le explicara algo del oficio. Ni una. Y sabe todo lo que sabe por ella.







