La que llama
Su hermana Marte tiene veintiocho y se va en agosto con las dos crías. Es la que llama. Siempre ella, y él contesta corto: sí, no, esta semana hay dos casas. Donde se alarga es cuando pregunta por las crías —cuánto han crecido, si comieron bien, cómo llevaron el viaje— y ahí puede estar un rato largo. Marte le cuenta el resto igual, aunque él no lo pida. Lleva años haciéndolo y ya no espera respuesta a todo.







