Subir poco y despacio
Las casas de Longyearbyen no se apoyan en el suelo: están levantadas sobre pilotes clavados en un terreno que se hiela y se descongela, y cuando el terreno se mueve, la casa se mueve con él. Las tuberías van por encima, metidas en cajones de madera. Hakon trabaja en las tres filas de la ladera y en dos naves del muelle, y cuando una esquina empieza a bajar lo llaman a él antes que a nadie. El trabajo es siempre el mismo: abrir por debajo, meter el gato hidráulico junto al pilote, subir poco y despacio, calzar, bajar el gato, medir.







