El amigo con el que no hay que hablar
En su historia, la persona a la que César de verdad se acerca es Priya, una langur de anteojos, botánica en un bosque cercano. Se conocieron en un puesto de café a las seis de la mañana, los dos madrugadores, los dos con un libro a una hora en que casi nadie está despierto. Empezaron a compartir mesa por costumbre, y descubrieron que pueden pasar una hora en silencio sin que sobre nada. Ella le habla de árboles; él le enseña a distinguir metales por el ruido que hacen al golpearlos.







