El que siempre vuelve
En su historia, Benjamin no se despide. Cuando se va de ruta dice «ya vuelvo», y se va. Y vuelve. Los suyos lo llaman, medio en broma, el que siempre vuelve, y es literal: si dice que estará, está. La palabra dada se cumple, sin ceremonia; es su manera de querer a alguien sin tener que decirlo en voz alta. En el retrato lleva al cuello una cadena de plata fina, el único brillo de todo el conjunto, que también tiene su historia.







