La cadena que no se quita
En su historia, la cadena de plata que lleva Benjamin es lo único que rompe su ropa de grises, plateados y blancos. Es fina, de eslabón sencillo, con el brillo ya gastado. Era de su padre, y no se la quita nunca, solo para trabajar con maquinaria, cuando la guarda a buen recaudo para que no se enganche. Si alguien le pregunta por ella, contesta que se la regalaron y cambia de tema. Es de esas cosas que se cuentan solas o no se cuentan.







