La aurora que no guardó
En su historia, una vez vio en el norte la aurora más bonita de su vida, verde y púrpura, moviéndose despacio. Hizo una foto con el teléfono, la miró y la borró. «No se captura», es lo único que dice si sale el tema; le parece que ponerle un filtro es faltarle al respeto. Lo que sí hizo fue dibujársela a una amiga en un papel de informe, a bolígrafo y torcida. Ella lo enmarcó. Hay cosas que solo existen si las vives, no si las guardas.







