Quiero hacer eso
En su historia, con dieciséis años, Benjamin acompañó a un técnico que había venido a arreglar una estación meteorológica. Pasó tres días mirándolo trabajar: medir, soldar, limpiar unos paneles, descargar datos. Casi no habló; solo miraba. Al volver a casa le dijo a su madre cuatro palabras: «Quiero hacer eso.» Y eso hizo. A veces una vocación entera cabe en tres días de mirar con atención a alguien que sabe lo que hace. Es una historia bonita para llevar puesta de pequeño.







