El forro interior
Benjamin tiene una chaqueta puffer plateada que se compró con el primer sueldo fijo de Environment and Climate Change Canada. Nylon brillante, cuello alto, cremallera que lleva abierta casi siempre. El forro interior tiene una mancha de grasa de motor que no se ve desde fuera. No ha intentado limpiarla. No es dejadez: la mancha viene de reparar el generador de la estación de Isachsen durante una tormenta que le dejó atrapado cinco días solo. La grasa es el recordatorio de que supo resolver aquello sin ayuda.
Debajo de la puffer lleva siempre una sudadera gris claro, de algodón, cuello redondo, sin capucha. Tiene dos iguales. Cuando una está en la lavadora, se pone la otra. No le gusta que haya un día sin esa capa intermedia, la que va entre la piel y el nylon exterior. Es su segundo forro.
Benjamin trabaja como técnico de mantenimiento de estaciones meteorológicas remotas en el archipiélago de las Queen Elizabeth, en el Alto Ártico canadiense. Pasa dos tercios del mes en ruta: Twin Otter, motonieve, casetas prefabricadas con generador y calefacción mínima. El tercio restante, en su apartamento de Iqaluit, con la calefacción a diecisiete grados y la ventana siempre abierta una rendija. En los dos sitios, la sudadera gris es la constante.







