Sin cobertura de satélite
A los veintidós años, en su primera ruta larga por las Queen Elizabeth, una tormenta dejó a Benjamin atrapado en la estación de Isachsen, en la isla Ellef Ringnes. Una de las bases abandonadas más remotas del Ártico canadiense. Un punto en el mapa donde no hay nada salvo instrumentos de medición y una caseta prefabricada con generador. El vuelo de recogida se retrasó. No tenía cobertura de satélite las primeras cuarenta y ocho horas porque la antena de comunicaciones estaba dañada por el viento. Comida para tres días. Temperatura exterior: menos cuarenta y siete.
El generador de la estación tenía un fallo intermitente que podía dejarlo sin calefacción. Benjamin lo reparó con material improvisado. Soldó conexiones, purgó líneas de combustible, calentó juntas con un soplete de mano. No había manual para esa reparación concreta. Había experiencia acumulada desde los catorce años, cuando su tío Thomas le ponía una llave inglesa en la mano y le señalaba el tornillo sin explicar nada.







