El termo que no comparte
En su historia, detrás del asiento de la cabina Ndong guarda siempre un termo de litro que no piensa compartir con nadie. Al lado, sobre la misma caja de herramientas, deja dos vasos — no uno — por si al jefe de tren le da por subir a mitad de trayecto y le apetece un café a esas horas. Nunca ha hecho falta usar los dos vasos a la vez. Da igual: siguen ahí, colocados, esperando una visita que casi nunca llega.







