Café detrás del tercer poste
Hay un termo de café detrás del tercer poste pasado el puente. Unos guantes secos en el hueco del muro de la granja de abajo. Una llave inglesa bajo una piedra concreta del kilómetro seis, una piedra que no tiene nada de particular y que él reconocería entre mil. No lo llama previsión. Deja cosas por la ruta y sabe meses después dónde está cada una, y si alguien le ve dejarlas, vuelve otro día y las cambia de sitio.







