Los alijos de la ruta
Hay un termo de café detrás del tercer poste pasado el puente. Unos guantes secos en el hueco del muro de la granja de abajo. Una llave inglesa bajo una piedra concreta del kilómetro seis, una piedra sin nada de particular que él reconocería entre mil. Nunca lo ha llamado previsión; le sale así. Y si alguien le ve dejar algo, vuelve otro día y lo cambia de sitio, sin saber muy bien por qué.







