El parte de las seis
En invierno la ruta de Hrafn depende de una sola cosa: que el paso de Fjarðarheiði esté abierto. Son seiscientos metros de altura y es la única carretera que une su fiordo con el resto de la isla; se cierra un día, o tres semanas. A las seis de la mañana él ya se sabe el parte del tiempo de memoria, y comprueba las ruedas dos veces antes de arrancar, también en junio. Si el paso abre, sube. Si no, dice «þetta reddast», ya se arreglará, y sube al día siguiente.







