Trescientos metros en furgoneta
Del cuarto donde vive al taller hay trescientos metros. Los hace en furgoneta. También los días en que el suelo está seco, y también cuando alguien que va andando por la misma calle llega antes que él. El vinilo del asiento del copiloto se soltó hace tiempo y lo tiene apañado con cinta aislante: quien se sube se lleva el tirón en la pierna del pantalón al bajarse, y ya nadie se lo comenta. La furgoneta se queda delante de la puerta hasta el trabajo siguiente.







