Já, já
«Já, já» es lo que dice Alek cuando asiente, aunque no esté de acuerdo: dos sílabas que cierran un tema sin comprometerse, ganan tiempo y suavizan sin ceder. Es lo más parecido a un relleno que se permite un frailecillo de tan pocas palabras. Repara motores y cascos de barcas en el puerto viejo de su ciudad, y ahí, con las cosas funcionando, es donde mejor está. Del café tampoco habla; simplemente está, como el silencio, antes de que arranque el primer motor de la mañana.







