Una caja de cartón en agosto
Alek creció en Heimaey, la isla donde en agosto las crías de frailecillo salen de la madriguera por primera vez y las luces del pueblo las despistan. Los niños salen de noche a recogerlas en cajas de cartón, las pesan y al amanecer las devuelven al mar desde el acantilado. Él lo hizo cada agosto desde los ocho años, sin celebrar cada rescate y sin saltarse una noche. Nunca le pareció una hazaña; era lo que se hacía, como poner la mesa. La camiseta lleva esa cara callada del que cuida sin contarlo.







